Una antigua fortificación a las afueras de la ciudad es utilizada por el Grupo Especial Táctico de la Policía M unicipal de León para practicar ejercicios de entrenamiento, tiro y aprender a torturar
LEÓN.— Una antigua fortificación a las afueras de la ciudad es utilizada por el Grupo Especial Táctico de la Policía M unicipal de León para practicar ejercicios de entrenamiento, tiro y aprender a torturar.
Excélsior publicó ayer cómo la Policía de León entrena a sus elementos para torturar, situación capturada en un video, lo cual se suma a la golpiza documentada de un ciudadano que fue detenido el pasado 21 de marzo al interior de su propia casa.
Los dos videos muestran que el “entrenamiento” se realizó en la edificación conocida como El Fortín, a unos kilómetros del poblado de Albarradones, en la zona rural del municipio de León.
El Fortín o Albarradones es una construcción de propiedad federal que se encuentra en total abandono. Desde hace al menos ocho años, elementos de la policía local no sólo entrenan en el lugar, sino incluso juegan gotcha.
Para llegar a la Escuela de los Horrores basta con tomar la carretera al balneario Comanjilla, y antes de llegar a ese punto, una desviación en un camino de terracería cortado ya por las primeras lluvias.
En el Fortín el silencio es impresionante.
De noche incluso inspira miedo. Las escaleras de la entrada principal se han colapsado debido a un daño estructural en sus cimientos.
La totalidad de su fachada pétrea ha sido pintada con grafitis. Carece de puertas y únicamente quedan los marcos de las ventanas. Sobre la entrada principal existe un gran balcón del cual aún sobrevive su herrería, y del cual pareciera que se recibe y vigila al visitante.
Cactáceas y mezquites flanquean la edificación que de día o de noche luce obscura, entre sus pasillos se escucha el reverberar de los pasos y los sonidos pequeños se amplifican, terminando en cada puerta que da al exterior.
En la parte trasera del edificio existen caballerizas, y a un costado un gran tanque de agua elevado y oxidado. Así también existe un salón cubierto con mosaicos, donde eran los baños y las duchas, hoy inservibles.
En todas y cada una de las divisiones de Albarradones hay basura acumulada, excrementos y señales de que, por veces, es habitado por vagabundos o pandillas. Por eso la Policía de León ha tomado este sitio de propiedad federal y fuera de sus instalaciones oficiales, para sus prácticas clandestinas.
Historial bélico
El Fortín de Albarradones fue construido durante el gobierno del Presidente Manuel Ávila Camacho en 1942, luego de que México declarara la guerra a los países del Eje el 22 de Mayo de ese mismo año, y su propósito era albergar a los soldados mexicanos que participarían en la guerra.
Cientos de soldados participarían de la capacitación para combatir a los japoneses, alemanes e italianos, apoyando a los Aliados. Al final los únicos mexicanos que acudieron oficialmente a la guerra fueron los integrantes del Escuadrón 201 y su equipo de trabajo.
Sin embargo la conflagración terminó y la edificación quedó abandonada. En 1974, bajo el mandato del Gobernador Luis Ducoing pensó en convertir esas barracas en una penitenciaría regional que diera servicio a Aguascalientes, Querétaro, parte de San Luis Potosí, Jalisco y por supuesto, Guanajuato, según narró Manuel Maldonado Vallejo, quien era Director de Prevención y Readaptación Social en aquella administración estatal.
Pero la carencia de agua y las condiciones estructurales del edificio no eran aptas para albergar reclusos y la iniciativa fue cancelada.
“Yo les dije que no eran las condiciones idóneas para tener internos. El edificio ya estaba muy gastado, además desde el inicio, con las prisas para preparar a los soldados no hicieron bien los cimientos y el edificio se ha ido inclinando. No era seguro para tener tanta gente”, comentó M anuel M aldonado.
Desde entonces, 400 hectáreas con una construcción que incluye caballerizas, habitaciones y un gran tanque elevado, se encuentra en total abandono.
Según las autoridades municipales el video es parte de las “memorias” que se toman de los entrenamientos extremos de los policías leoneses, las cuales fueron publicados en Guanajuato por el reportero Guillermo Villegas en el diario local El Heraldo.




