Nightcry es el líder del grupo denominado O+men. A partir de julio, luchará contra la injusticia y el mal
Medicamentos fuertes y un virus se combinaron en el cuerpo de nueve personas, para convertirse en superhéroes. Son los O+men, un grupo de hombres y mujeres con poderes sobre naturales, que tienen algo en común, están contagiados de VIH.
Nightcry es el líder de la liga de nueve compañeros, y con su fuerza lucharán —a partir de julio— contra la injusticia y el mal.
Algunos de estos superhéroes contrajeron el virus por compartir jeringas infectadas o por tener relaciones sexuales sin protección, pero otros fueron engañados, cuenta su creador, el dibujante estadunidense Robert Walker.
“Ellos fueron a hacerse pruebas de sangre a una clínica para enfermos de VIH, pero los planes del hospital eran malignos y contagiaron a toda la gente que fue a hacerse los análisis”, dice Walker, artista que, antes de concebir a sus propios personajes, trabajó para la firma Marvel Comic.
El fundador del estudio Digital Noixe explica, vía telefónica desde su oficina en Nueva York, que los O+men son los sobrevivientes de ese intento de aniquilación masiva.
“Por eso, los personajes tienen la misión de encontrar a los culpables de las pruebas malignas.”
Walker comenta que pensó hacer un equipo de héroes para demostrar la diversidad sexual de las personas, así como una variedad cultural.
Cuando se enteraron que estaban contagiados de esta enfermedad mortal siguieron al pie de la letra las instrucciones de sus doctores, y al tomar sus potentes medicinas, el virus fue generando en sus cuerpos poderes inimaginables.
El dibujante ha experimentado de cerca el dolor que significa vivir con esta enfermedad, así que sus anécdotas fueron motivándolo para sarle forma a esta historieta.
“Empecé el cómic porque tengo familiares que murieron de sida, y cuando me mudé a Nueva York conocí a mucha gente contagiada de VIH”, revela Walker, originario de la ciudad de Salt Lake.
Así nacieron los O+men, resalta el artista, quien estrenará su libro en todos los puestos de revistas de La Gran Manzana el próximo julio.
“Si hace tres años alguien me hubiera dicho que yo iba a estar en este traje y que iba a tener superpoderes lo hubiera mandado al diablo”, dice Nightcry en las páginas del libro, joven homosexual que no ha descubierto toda la fuerza que tiene en su interior.
A tres años de haber creado a sus superhéroes, Walker asegura que sus personajes no son sofisticados; antes que todo son seres humanos. Ellos pasan por situaciones reales de vida, comenta.
“No quise hacerlos glamorosos porque quiero que sea una advertencia para los lectores, que no piensen que por ser superhéroes no corren riesgo”, dice.
Walker recuerda que ningún héroe es inmortal.
“(Los héroes) tienen superpoderes pero, no son invencibles. Pero eso sí, yo quiero que se vean bien, contentos con sus vidas”, finalizó.
Nuevos villanos próximamente
Para los seguidores de las historietas, los personajes de Walker son un éxito.
“Los fans los adoran (a O+men). Es que son los superhéroes tradicionales, pero ahora tienen algo completamente diferente”, dice convencido de que sus diseños son algo que revoluciona la tradición del personaje que lucha contra los villanos.
Y promete revelar al archienemigo de los héroes para las entregas de diciembre.
La inspiración de Robert Walker surge de un esfuerzo por hacer que las personas se eduquen leyendo algo entretenido sobre una enfermedad que cobra alrededor de 3.1 millones de víctimas fatales cada año en todo el mundo.
Walker ha estado interesado por los temas sociales desde que inició su carrera. Comenta que el quiso hacer un libro de historietas con los sucesos del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York, porque eso cambió su “perspectiva de la vida, al ver las reacciones de la gente”.
“Y mi trabajo también consiste en ayudar a la gente a sobrevivir”, comenta el creador de la historia titulada Delete, mujer afroamericana que exhibe poco a poco sus habilidades sobrenaturales.
Para Walker, hacer este trabajo sobre la “epidemia que se esparce entre la juventud de todos los países” fue una experiencia de aprendizaje.
“Al hacer este comic me eduqué yo mismo, busqué referencias con los doctores y con pacientes. Aprendí mientras buscaba que otros aprendieran”, recalca.
En sus páginas critica la discriminación que se genera hacia los que padecen este mal:
“Si hace 23 años alguien me hubiera hablado de una enfermedad llamada sida y que provocaba tantas muertes por la intolerancia, homofobia e ignorancia que crece en el mundo, yo, hoy, diría lo mismo”, escribe en su libro, refiriéndose a que los prejuicios no han cambiado desde 1982, cuando se conoció la enfermedad.
Sin embargo, Robert Walker se siente satisfecho con su trabajo.
“Hice algo que tenía que hacer, y me expresé de la manera que sé hacerlo. Mucha gente vive con VIH y yo hice mi parte”, señala.



