En Europa y Estados Unidos aumentan los casos de personas que ofrecen y piden “cuerpo” como pago de la renta de una habitación
Al parecer esto comenzó hace un par de años y varios portales inmobiliarios de internet fueron la plataforma para el fenómeno de intercambiar un espacio habitacional… a cambio de sexo.
Fue Italia uno de los primeros países donde se detectó la actividad. Encontrar una habitación a un precio aceptable en Roma, Milán o Nápoles resulta casi imposible para muchos jóvenes universitarios y el trueque es algo no muy nuevo en los campus, sólo que al principio se trató de ofertas como “cambio habitación por trabajo de limpieza” u “ofrezco cama a cambio de regularización en algunas materias”.
Debido a los tiempos cibernéticos, las situaciones cambiaron y en Italia empezaron a aparecer los anuncios de oferta de vivienda a cambio de encuentros sexuales, tanto de quien ofrece el espacio como de quien brinda el cuerpo.
En dicha nación europea el escándalo se desató hace poco, gracias a una investigación del canal de televisión Repubblica Tv. Después el diario francés Libération reveló que en varias páginas de anuncios en París también se pide —o se ofrece— sexo a cambio de un techo y la práctica se está extendiendo. En su investigación, al entrevistarse con varios de los involucrados, la respuesta general fue que se trata de una solución “casi ideal” para jóvenes desinhibidos, desde luego, siempre justificado por los altos precios del alquiler.
Tras las indagaciones en Italia y Francia y debido a los rumores de que está sucediendo lo mismo en España (el país europeo donde más cuesta adquirir o rentar una casa, por ejemplo, en Madrid un departamento de una zona regular, con 80 metros cuadrados, puede costar desde 300,000 euros), el periódico El País se dio a la tarea de registrar los hechos y a los involucrados en esta actividad que también inunda las páginas inmobiliarias españolas.
La reportera que contactó a tales arrendatarios sui géneris escribió que la mayor revelación fue encontrarse con un hombre que jamás encajaría con la idea preconcebida de un adulto perverso que busca sexo a cambio de compartir su departamento, sino con un amable y físicamente nada desagradable profesionista. Otra de las sorpresas de la investigación española es que la oferta no llega de jóvenes universitarios, sino de personas que tienen sobre 30 años de edad. Las mujeres que responden, según testimonios, tampoco son todas estudiantes, sino algunas ya mayores que visitan el país por gusto y encontraron una nueva forma de solventar sus gastos turísticos o mujeres adultas que quieren ahorrar y no les parece mala la idea…
La actividad se ha extendido y en EU ya hay casos, principalmente en ciudades como Nueva York.
Y, aunque quizá pueda resultar un poco grotesco pagar con sexo algo como un lugar para vivir, al parecer no se trata de ningún tipo de “esclavitud”. La oferta puede ser tentadora gracias a sus servicios, por ejemplo, hay quien ofrece la habitación e incluye el pago de mantenimiento y servicios como luz, agua, televisión por cable e internet inalámbrico.
En este “negocio” hay oferta heterosexual y homosexual por igual, hay quienes incluso especifican sus gustos, como deportes o cultura, o hasta la profesión del arrendatario, con miras a que eso sea también motivo de convivencia.
Los detalles sobre la frecuencia de los encuentros sexuales suelen ser arreglados durante el proceso de entrevista de los y las candidatas, pero en todos los casos —aseguran— puede llegarse a un acuerdo y que se trate de sexo ocasional, aunque habrá para quien “ocasional” signifique “una vez a la semana” y otros que lo vean como “diariamente”.
Así, en la cibercultura las relaciones sociales tienen una nueva modalidad, pero de frente a esta actividad internacional la cuestión es si en nuestro país ya funciona.
Hace casi un mes, para esta investigación consultamos los portales más visitados de avisos y no encontramos nada que se pareciera, por lo que decidimos poner el nuestro.
El anuncio publicado en internet el 27 de abril dos días después había sido visitado 89 veces, a razón de 30 visitas diarias.
Y había ya una respuesta de un joven que pedía la dirección exacta del departamento y una fotografía, a fin de conocer a la mujer que ofrecía el espacio. En la siguiente semana recibimos cuatro respuestas más.
El 8 de mayo subimos a la red otro anuncio, sólo que esta vez utilizamos la personalidad de un hombre para ofrecer el trueque. El jueves 15 de ese mismo mes se registraban 44 visitas, con un promedio de seis al día.
La mayoría de las respuestas de las mujeres fueron pidiendo más información, aunque hubo una contraoferta directa. El planteamiento era llegar a un acuerdo con especificaciones directas: la chica vendría a la Ciudad de México a estudiar y solicitaba información para cerrar el trato, datos como el tamaño del miembro del arrendador y, con miras a un posible acuerdo, sólo ponía como condiciones poder recibir a sus amigos en el departamento, además de recibir sexo oral…
Tanto a los hombres como a las mujeres que respondieron al anuncio se les envió más información y, en algunos casos, se acordó una cita, pero ni ellos ni ellas dieron respuesta, por lo que no hubo contacto directo. No obstante, si algo nos quedó claro es que sí hubo interés en la posibilidad de pagar la renta, sin tener que desembolsar un centavo…
En lugares como Italia, España o EU la discusión empieza a centrarse en si esta actividad es resultado de la crisis económica que golpea a los más jóvenes o los más pobres, si es consecuencia social de la soledad o el miedo a intentar relaciones formales o si debería ser considerada prostitución o provocación a la misma.
Sea cual sea el motivo o la circunstancia, sin duda este concepto en términos de sexo contemporáneo resulta todavía muy novedoso…





