Mediante el blog Yo amo fumar, los apasionados del cigarrillo defienden su derecho a consumirlo en cualquier lugar, ante la ley que prohíbe el humo en espacios públicos cerrados. Incluso promueven la contrainiciativa que analiza la ALDF. En el oriente optaron por un tabaco de mentira
La frase es políticamente incorrecta, pero se ha convertido en el estandarte del movimiento Yo Amo Fumar.
“Al cumplir los 70 años me he puesto la siguiente regla de vida: No fumar mientras duermo, no dejar de fumar mientras estoy despierto, y no fumar más de un cigarro a la vez”.
El texto es atribuido a Mark Twain, y es usado por María Eugenia Guzmán en su blog especializado en describir la vida, sentimientos, situaciones, de quienes han decidido por voluntad propia no dejar de fumar.
Lástima que Twain no viviera para ver uno de los inventos más ingeniosos de la pujante economía china: el cigarro electrónico.
Se trata de un aditamento similar a un cigarro, de unos diez centímetros, que contiene un cartucho de nicotina pura y un vaporizador que la convierte en una sustancia similar al humo de tabaco, que ingresa al cuerpo.
El mecanismo es accionado por un chip, creado por la empresa Motorota llamado “Ruyan”.
El aparato contiene una batería para dar energía al sistema y una luz roja en la punta, que simula la brasa de un cigarrillo encendido.
El cigarro electrónico fue lanzado en 2004 en China y en México se consigue vía internet y su comercialización en masa ocurrirá en breve.
Cada cartucho de cigarro electrónico dura unas 350 fumadas.(entre 40 y 50 cigarros reales) y cuesta unos cuatro dólares (45 pesos, aproximadamente).
Vía web el cigarro electrónico cuesta alrededor de 900 pesos.
Debido a la escasa promoción que se ha hecho del cigarrillo en México, persiste el debate sobre la Ley de Protección a No Fumadores, y de la exclusión de quienes fuman afuera de los restaurantes.
Ante ese debate, María Eugenia Guzmán afronta la tarea de crear clubes de fumadores en los establecimientos mercantiles.
“Crecí con una familia de fumadores y mi primera intención fue que se convierta en un espacio donde todo mundo pudiera expresarse, sin lastimar a nadie.
“La idea es que haya armonía entre ambos (fumadores y no fumadores). Ha habido una reacción interesante, al principio fue muy violento, pero al paso del tiempo han ido bajando el vapor”, dice la promotora del blog.
Entre los comentarios iniciales del blog se encontraba el siguiente: “... es completamente falso que los que no fuman se dañan más que el que fuma. Invito a acudir a restaurantes y sólo consumir café”, firmado por Salvador Vázquez.
O este otro: “... deberíamos de ponernos de acuerdo e ir a algún lugar varios de nosotros, encender al mismo tiempo un cigarro y fumarlo hasta terminarlo, a ver si es cierto que pueden llevarnos a todos al mismo tiempo al tambo jajajajaja eso estaría genial, sé los dejo de tarea”, escrito por “Ruth Redal”.
Guzmán aclara que el blog “no incita a fumar, sino que hay aun espacio para que la gente se manifieste. Los fumadores ya hemos aceptado la ley, hay gente que espera 40 o 50 minutos por una mesa de fumar”.
De 58 años, fumadora desde hace 40, asegura que al día consume unos cinco cigarrino, no más, pues el tabaco “no me tiene enloquecida”. Incluso lo dejó durante el embarazo para cuidar la salud de sus hijos.
“Los mejores momentos de la vida han sido frente a una taza de café con un cigarro, cuando la plática se hace larga. Sólo el que fuma entiende eso”, dice.
El blog yoamofumar.com se creó en marzo pasado.
El siguiente es un extracto de uno de los primeros comentarios: “¿porque se fuma? Más allá de la adicción que muchos podrían discutir, es todo aquello que quien no fuma no tiene ni idea”, dice “Alqui Tran”.
Guzmán presentó ante la Asamblea Legislativa una iniciativa que pareciera ir a contracorriente de la política de cero humo: propone crear salones o clubes para fumadores.
En la exposición de motivos de la propuesta, que llevó al pleno el diputado local perredista Tomás Pliego, se plantea que en el debate previo a la aprobación de la ley antitabaco “fuimos testigos de intentos de polarización moralizante”.
Contempla “la creación de espacios donde la gente se responsabilice de su conducta y de la afectación que le causa y que causa a terceros con el hábito de fumar, pues también es necesario proveer a los capitalinos de los medios para que hagan efectivo el ejercicio de su libertad de elección”.
Para apuntalar su proyecto, a través de su blog, promueve que los cibernautas firmen su iniciativa.
Se requieren 50 mil firmas para sustentar la iniciativa y someterla a consulta pública.
De lograr su objetivo, Guzmán conseguiría la creación de dos giros mercantiles: club de fumadores, que contaría con un sistema tecnológico de extracción y purificación de aire hacia el exterior, en el que se puede adquirir o consumir tabaco, alimentos y bebidas no alcohólicas; y salón para fumadores, una zona exclusivamente para fumar, ubicada en espacios interiores aislados dentro de un establecimiento mercantil.
En tanto, Mark Twain tendría una frase adecuada para externar que abandonar el cigarro es algo, digamos, viable: “Dejar de fumar es muy fácil, yo lo he dejado ya como cien veces”.





