El estado de ánimo negativo da pie a la reflexión, dicen expertos
Estar de mal humor puede ayudarle a mejorar su capacidad para juzgar y estimular la memoria, así lo revela un estudio australiano publicado en la última edición de la revista científica Australasian Science.
Para la sicóloga Janina Pilatowski, de la Universidad Panamericana de la Ciudad de México, el mal humor puede ayudar tanto a la memoria, así como en la toma de decisiones, pero depende del nivel de enojo.
“En general, uno toma mejores decisiones cuando está enojado, porque las ideas son más claras y se piensan mejor los pros y contras, a diferencia de alguien que está muy alegre. Igual, depende del nivel de mal humor, porque al estar muy enojado se pueden tomar decisiones muy precipitadas”, dijo a Excélsior.
“La tristeza y el mal humor mejoran la capacidad de juzgar a los otros y también incrementan la memoria”, aseguró por su parte el profesor Joseph Forgas, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sydney.
“Mientras que un estado de ánimo positivo facilita la creatividad, la flexibilidad y la cooperación, el mal humor mejora la atención y facilita un pensamiento más prudente”, agregó.
El sicólogo Fernando Herrera, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cree que una persona enojada toma decisiones radicales.
“Creo que una persona de mal humor no piensa bien las cosas y toma decisiones radicales que a veces pueden ser buenas y otras veces no. El problema es que cuando uno decida algo en estado negativo, muy pocas veces pueden ser revocables, es una decisión más firme y que tiene impacto casi de inmediato”, explicó.
En su estudio, el científico Forgas subrayó que las personas con un estado de ánimo más negativo poseen mayor capacidad de argumentar sus opiniones por escrito, por lo que concluyó que no es bueno estar siempre de buen humor.
“El resultado sugiere que la tristeza mejora las estrategias para procesar la información en situaciones difíciles.
La investigación consistió en una serie de experimentos en los que se manipulaba el estado de ánimo de los participantes por medio de películas y recuerdos positivos o negativos.
En uno de los experimentos, según el estudio, los participantes felices y tristes tenían que juzgar la veracidad de los mitos urbanos y los rumores y se concluyó que la gente en un estado de ánimo negativo creía menos en estas afirmaciones.




