Investigadores de Hidalgo identifican en la semilla una sustancia que puede prevenir ése y otros males
PACHUC A.— Investigadores de la Universidad Politécnica Francisco I. Madero (UPFIM ), en Tepatepec, Hidalgo, trabajan en la producción de compuestos activos a partir del frijol que servirán en tratamientos para prevenir enfermedades como el cáncer de mama y de próstata, y que permitirán contrarrestar los síntomas de la menopausia, entre otras afecciones.
El maestro en ciencias Luis Díaz Batalla, profesor e investigador de la UPFIM , explicó que el proyecto basa sus exploraciones en el llamado “potencial nutracéutico” que ya se obtiene del frijol de soya. Sin embargo, detalló, ahora se trata de extraerlo de una planta cuyo cultivo en México es más generalizado: el frijol común.
La investigación sustenta sus primeras etapas en el hallazgo de que el frijol puede concentrar altos niveles de fitoestrógenos, un compuesto capaz de modificar algunos de los factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
Esto, explicó el académico, se descubrió al analizar los componentes utilizando la técnica analítica conocida como HPLC de fase reversa, con lo que es posible evaluar e identificar las sustancias de una semilla, así como cuantificar el contenido de éstas.
De esta manera se reveló que, si bien en el frijol como semilla no hay fitoestrógenos, cuando el grano se germina en condiciones controladas de humedad y temperatura, existe una génesis de tres sustancias (daidzeína, genisteína y coumestrol) que se describen como fitoestrógenos.
Más aún, explicó el coordinador de la investigación, se pudo conocer que la raíz de frijol presenta hasta 20 veces más cantidad de fitoestrógenos que los germinados, residuo que actualmente es desaprovechado, cuando éste puede resultar redituable a través de su aprovechamiento en el “desarrollo de productos de residuo agrícola, que actualmente no se utilizan”.
Se trataría de aislar el efecto clínico de la sustancia para “desarrollar una gama de productos que incorporen en su contenido harina de germinado de frijol o harina de raíz de frijol y que podrían ser desde frituras hasta harinas fortificadas, con el objetivo de que alimentos de cualquier especie puedan complementarse” con este efecto benéfico.
“El proyecto en general busca rescatar las propiedades nutrimentales del frijol en todos los sentidos y fomentar su consumo, que ha disminuido en los últimos años.
Estamos buscando las variedades más adecuadas de frijol para el Valle del Mezquital, cuidar la producción agrícola de la región y procurando que el productor vea el valor agregado”, detalló.
Aclaró que no todas las variedades de frijol han tenido el mismo resultado de producir estas sustancias que previenen diversas enfermedades y señaló que, para conocer de qué variedades de frijol se puede obtener ésta, en la Universidad Politécnica se cultivan diez tipos de la leguminosa, en colaboración con el doctor Jorge Acosta, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), unidad Bajío.
Las mismas se riegan de tres distintas maneras: una parte con aguas residuales, otra más con agua de pozo y, finalmente, con agua de temporal, lo que además permitirá conocer el efecto de la contaminación en la producción del cultivo y proponer las prácticas agrícolas que más convengan desde el punto de vista productivo y sanitario.
El especialista comentó que recientemente los avances de la investigación se presentaron y publicaron en el Congreso Internacional de Frijol, que se llevó a cabo en Celaya, Guanajuato, donde los avances “fueron bien vistos” por la comunidad académica.
El coordinador de la investigación señaló que actualmente el proyecto se ha mantenido sin financiamiento alguno.
No obstante, precisó que los costos se han absorbido con la utilización del equipo con el que cuenta la UPFIM .
Aclaró que será en la siguiente etapa del mismo cuando se tengan las cosechas de las diez variedades de frijol, entonces ya será necesario inscribir el mismo en esquema de financiamiento mixto para obtener fondos que puedan apoyar el proyecto.
En las investigaciones colaboran dos científicos más, así como siete alumnos de las dos ingenierías que se imparten en la institución de educación superior.
El rector de la UPFIM , Herminio Baltazar Cisneros, precisó que esta investigación es parte de los proyectos en los que participan los alumnos pertenecientes a semestres avanzados de las ingenierías de agroindustria y agrotecnología y en los que se vinculan con los especialistas en la materia para llevar a buen término éstas y otras prácticas en la Universidad.





