En las salas de espera de los consultorios es común escuchar a los seropositivos recomendarse hierbas, tes, jugos y demás pociones que supuestamente rehabilitan al paciente. Los médicos aseguran que, en la mayoría de las veces, esas recetas son la puerta más directa a la muerte
Hace 25 años, el diagnóstico de sida era igual a muerte, hoy en día la existencia de los medicamentos antirretrovirales ha logrado controlar al virus y que las personas con VIH tengan una mayor esperanza de vida.
Sin embargo, la ignorancia, la falta de información o la desesperación de los mismos pacientes han ocasionado que pierdan la vida sin saber que los remedios “alternativos”, como la herbolaria o la medicina homeopática, podrían adelantar su fallecimiento.
“Ante la desesperación, mucha gente recurrió al agua de tlacote, otros difundieron que los imanes ayudaban y algunos más han buscado remedios herbolarios, desafortunadamente la gente que sólo usaba eso no ha vivido para contarlo”, apuntó Jorge Saavedra López, director general del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/sida (Censida).
Al respecto, Adrián Quiroz Castillo, coordinador general de la organización civil Derechohabientes Viviendo con VIH del IMSS (DVVIMSS), recalcó que muchas personas infectadas han sido engañadas por charlatanes que ofrecen fórmulas mágicas o remedios milagrosos que curan esta enfermedad.
El miedo a morir y a la discriminación ha propiciado que personas infectadas opten por “la medicina alternativa” y hagan a un lado el tratamiento antirretroviral (ARV), sin darse cuenta que con ello están rechazando la preescripción que hasta la fecha es la única que ha comprobado prolongar la vida de las personas con VIH/sida.
En México, explicó el también coautor de la Guía Médica de Antirretrovirales de Censida, hay muchos pacientes que tras conocer el diagnóstico rechazan el tratamiento y recurren a opciones falsas, sin informarse que el antirretroviral evita que se replique el virus, lo controla y esto es lo que aumenta la esperanza de vida.
“Existen muchos charlatanes; dicen que te van a curar y lo único que hacen es generar falsas expectativas en las personas, porque no saben que lo que están ingiriendo puede tener graves repercusiones en su organismo”, aseveró Adrián Quiroz.
Otro grave problema que señaló el coordinador de DVVIMSS es el que se genera en las salas de espera de clínicas y hospitales donde acuden los pacientes de VIH, porque ahí se transmiten mitos, recetas y remedios curativos que pueden alterar el tratamiento antirretroviral.
“Durante la espera se pasan recetas caseras, sin el conocimiento del médico tratante, quien tampoco previene a sus pacientes de no ingerir remedios que pueden perjudicar su salud”, comentó Quiroz, quien a través de su organización da asesoría a pacientes.
En el caso del VIH, señaló el director de Censida, es mejor evitar la herbolaria, porque ésta puede aumentar la toxicidad de los antirretrovirales o disminuir su potencia.
De esta manera, consideró que uno de los graves problemas en nuestro país, no sólo para casos de VIH, es que los mexicanos tienden a dejarse llevar por lo que al otro le funciona, porque tampoco tiene una estrecha comunicación con su médico.
Al no tener confianza en su doctor, dijo Quiroz Castillo, aceptan recomendaciones de otras personas. “En las salas de espera es típico escuchar: Hágase el té de determinada hierba, tómese la pastilla con el agua milagrosa de tal lugar, sin saber el riesgo que implica”.
Sobre este mismo punto, Javier Báez-Villaseñor Moreno, gerente médico de Infectología del laboratorio Merck Sharp & Dohme de México, señaló que las sustancias de medicina naturista pueden alterar el efecto del medicamento y con ello sufrir una recaída inexplicable.
Quiroz Castillo mencionó que lo más grave de estas conversaciones entre pacientes es que cuando experimentan una recaída, la mayoría de las veces el médico no sabe por qué ocurrió, debido a que no estaba enterado de los remedios alternativos que ingirió la persona.
“Hay gente que entró en falla terapéutica porque aumentó su carga viral, tras ingerir un remedio casero que bajó la potencia del antirretroviral”, especificó el doctor Báez-Villaseñor.
En ese sentido, el representante de DVVIMSS declaró que estas situaciones revelan la falta de cercanía entre el especialista y sus pacientes, por lo que el seguimiento médico no es del todo completo.
En su opinión, los médicos tienen la mala costumbre de hablar en lenguajes técnicos y el paciente sólo obedece sin resolver las dudas, porque lo ve como una autoridad y a todo responde con un sí.
Pero cuando salen del consultorio, se van con muchas dudas y esto motiva que recurran a remedios que les dio gente de confianza o que están pasando por la misma experiencia.
Aclaró que no hay buenos o malos médicos, el problema radica en que no siempre saben cómo hablar con sus pacientes y éstos, en vez de resolver sus dudas, optan por fórmulas ajenas al tratamiento.
Saavedra López concluyó que tampoco se deben satanizar los remedios caseros o terapias como el yoga o la reflexología, la clave está en avisarle al médico y no abandonar el medicamento, porque si se siente bien, no hay ningún problema.





