>En el punto de la explosión del viernes 15 de febrero en avenida Chapultepec, quedan vidrios esparcidos, círculos hechos con gis en el suelo marcando el sitio donde quedó alguna pista sobre el artefacto explosivo.
“Sólo quedamos acá para vigilar los tubos”, dijo un policía destacado en el punto refiriéndose a los postes que sostienen el plástico que delimita el área restringida.
Los cuatro vehículos que estuvieron estacionados frente al punto del estallido durante la última semana fueron retirados.
De los vehículos sólo quedaron los vidrios rotos. Los restos retorcidos de la valla publicitaria siguen en la acera.
Los locales comerciales en esa acera sur de la avenida (sastrería, hotel, pedicurista) reportan una baja sensible en su clientela y sólo la estética de la esquina con Monterrey mantiene un nivel normal de clientes.
En la acera del otro lado hay ventanas que siguen sin vidrios, rotos por la onda expansiva.
El campamento para los 180 otomíes que fueron desalojados del predio número 342 de esa vialidad fue retirado.
Los otomíes volvieron al campamento de casas de lámina, por que temían que los propios policías que resguardan el punto les robaran sus pertenencias.
A una cuadra de distancia, el punto en que se localiza el poste donde los presuntos responsables del estallido interactuaron con pasajeros de un auto, es vigilado por policías que se mantienen a bordo de una patrulla.




