Expertos opinan que el grupo armado se va reestructurando, como lo muestra su petición de diálogo con el gobierno
“El narcotráfico no necesita nada del Ejército Popular Revolucionario (EPR), pues la logística del narcotráfico es evidente y es abrumadoramente superior a la que puede tener un grupo guerrillero”, aseguró el investigador del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (Cedema), Jorge Lofredo.
“La pregunta sería a la inversa: ¿qué tiene el EPR para ofrecerle al narco? No necesita ni pedirle permiso, porque no controla territorios, como sucede en Colombia.”
Lofredo consideró que la guerrilla eperrista ha sido dejada de lado en los negocios del narcotráfico, porque hay una reestructuración en los grandes cárteles.
Opina, al igual que el periodista Juan José Díaz Bermúdez, que el movimiento guerrillero ha sufrido una transformación en su estructura clandestina, su capacidad de fuego y su configuración. En los dos meses más recientes sus comunicados han sido más frecuentes y exigen que se hable con la verdad, cuando ellos no dan a conocer sus fuentes de financiamiento, considera Lofredo.
“Esa es una respuesta que el EPR debe dar”, dice. El grupo armado “no explica de forma fehaciente cómo se sustenta económicamente; creo que eso lo debe dar a conocer el EPR si está en un proceso de transparencia hacia los medios, hacia la sociedad civil y en un proceso de intermediación en búsqueda de sus dos desaparecidos”, manifiesta Lofredo.
El periodista oaxaqueño Juan José Díaz Bermúdez cree que la reestructuración del grupo armado se debe a que ha sido golpeado en su estructura y está debilitado. Eso ha generado un cambio en la táctica de la guerrilla, al pasar de las acciones militares al diálogo y la conciliación.
“El EPR no está muerto, no está acabado; está golpeado, herido, pero conforme pasa el momento y por la posición que ellos están teniendo con el diálogo que el gobierno aceptó, van a poder relanzarse políticamente, ya no militarmente, porque están bastante cooptados.”
En ese sentido, el investigador del Cedema añade que los nuevos tiempos han obligado al EPR a dejar a un lado la violencia.
“Los tiempos van cambiando también para las organizaciones clandestinas. Se les presentan nuevos desafíos y tienen que presentarse de distintas formas, más cuando se trata de organizaciones ideológicas rígidas, muy idealizadas; tienen que estar a la altura de las circunstancias. La actividad militar del segundo semestre de 2007 y la reciente propuesta para la conformación de una comisión de intermediación muestran las nuevas instancias de las nuevas políticas del EPR.”
El periodista oaxaqueño, a su vez, explica que el diálogo solicitado por el EPR al gobierno federal es una muestra de que el grupo armado perdió fuerza y mandos; necesita oxígeno, tiempo, para formar nuevos comandantes y reorganizar nuevas células.
“Ya dejaron de ser clandestinos; ahora los conocen con o sin capucha. Van a tener que reestructurarse y formar nuevamente sus células”, explicó.




