Sólo pruebas de ADN, que tardan 45 días, pueden confirmar la identidad de una persona fallecida
La familia Vargas Escalera reaccionó con cautela ante el anuncio de la Procuraduría General de la República (PGR) de que en una casa de Tlalpan, señalada por un testigo, pudo haber sido asesinada Silvia Vargas Escalera.
En un comunicado, Nelson Vargas y Silvia Escalera, los padres de la joven secuestrada hace casi 15 meses, señalan que:
“Respecto a la información emitida el día de hoy (ayer) por la Procuraduría General de la República relacionada con el secuestro de nuestra hija Silvia Vargas Escalera, queremos manifestar que seguiremos atentos a las investigaciones y resultados oficiales de los estudios periciales correspondientes”.
Desde el día en que Silvia Escalera se presentó ante los medios de comunicación para denunciar que su hija había sido secuestrada el 10 de septiembre del año pasado, sugirió que la joven, de 19 años, “podría estar con Dios”.
Entonces también pidió a los secuestradores que, “si se les pasó la mano con ella”, se lo hicieran saber.
En la estrategia que ha seguido la familia Vargas Escalera sobre el caso del secuestro de Silvia, ocurrido, al parecer, cuando se trasladaba de su casa, en San Jerónimo, a su escuela, han manejado la prudencia y no se han prestado a ninguna especulación.
“No consideramos prudente manejar cualquier información que confirme o refute las premisas del caso hasta no contar con elementos probatorios contundentes”, señala el comunicado firmado por Nelson Vargas y Silvia Escalera.
De acuerdo con expertos, los resultados de los exámenes de ADN, que serían en todo caso los que podrían confirmar la identidad de una persona muerta, podrían demorar hasta 45 días.
Eso ha sucedido en otros casos de interés público.
Durante una conferencia de prensa, el 26 de noviembre pasado, Vargas y Escalera denunciaron negligencia y corrupción de parte de las autoridades encargadas de investigar el caso y, como muestra de ello, denunciaron que ni la PGR ni la Secretaría de Seguridad Pública Federal habían vinculado los datos que desde el inicio del secuestro entregó la familia.
“No los vincularon porque no hicieron su trabajo, cometiendo un error garrafal que se suma a muchos otros”, declaró entonces el profesor Nelson Vargas; como prueba de esa falta de eficacia en la investigación policiaca, el empresario deportivo y ex dirigente de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) denunció que a un año y dos meses del hecho no había recibido información sobre el teléfono celular desde el cual le hicieron la primera llamada de negociación.
Otro dato que Nelson Vargas sumó a esa serie de cosas que no hicieron los investigadores del gobierno, es que cuando la familia encontró en la colonia Guerrero, de la Ciudad de México, la camioneta en la que viajaba su hija Silvia, “fueron omisos, no le hicieron ninguna prueba pericial, apostaron a la negociación en lugar de que, paralelamente, de inmediato, se pusieran a investigar, sin exponer la vida de mi hija”.
En ese sentido, el comunicado de anoche afirma que “no es la primera ocasión que la familia Vargas Escalera debe esperar los resultados de estudios periciales, tras recordar que fue el 10 de septiembre de 2007 cuando vivimos el doloroso incidente del secuestro de nuestra hija Silvia”.
El comunicado de la Familia
“Respecto a la información emitida el día de hoy (ayer) por la Procuraduría General de la República relacionada con el secuestro de nuestra hija Silvia Vargas Escalera, queremos manifestar que seguiremos atentos a las investigaciones y resultados oficiales de los estudios periciales correspondientes”.
“No consideramos prudente manejar cualquier información que confirme o refute las primicias del caso hasta no contar con elementos probatorios contundentes”.
“No es la primera ocasión que la familia Vargas Escalera debe esperar los estudios periciales desde el 10 de septiembre de 2007, cuando vivimos el doloroso incidente del secuestro de nuestra hija Silvia.”




