En Tijuana ni los policías salen solos luego de la balacera del pasado 17 de enero
Vecinos del fraccionamiento Cortés, donde el 17 de enero se enfrentaron sicarios con policías y soldados durante más de tres horas, viven con el temor de que la violencia resurja en lo que llaman "La casa del terror".
Con un estilo de construcción diferente a las viviendas de la zona y materiales que la oscurecen, por ser de ladrillo rojo recocido, en la delegación La Mesa destaca el inmueble que sirvió de parapeto a los delincuentes.
Ahora se sabe que era usada como casa de seguridad y que tras la balacera los policías federales hallaron los cadáveres de seis hombres presuntamente encobijados, maniatados y con el tiro de gracia.
El enfrentamiento del pasado jueves dejó un saldo de cuatro agresores detenidos y uno muerto, al parecer por un certero tiro en la frente mientras disparaba contra los uniformados.
Todos los vidrios de las ventanas de la segunda planta de la vivienda se hicieron añicos y casi todas las persianas verticales fueron arrancadas por las cientos de balas disparadas ese día.
La puerta principal de entrada al inmueble es una reja de metal estilo colonial con figuras y un armazón de madera natural, así como vidrios color humo rotos, que hoy permanecen cubiertos con una colcha de cama y que muy poco permite ver hacia su interior.
Para ahuyentar a los fisgones, se asoman por entre los vidrios rotos los rostros cubiertos de agentes de la Policía Federal, quienes desde su ingreso al inmueble han custodiado día y noche el lugar, ahora sin cascos pero bien armados con pistola y arma larga.
Algunos curiosos preguntan a los policías si pueden entrar, pero ante la negativa se conforman con tomarse fotografías a las puertas de la casa, junto a los leones tallados en madera que están en el portón de la cochera.
Las cabezas de esos animales parecen vigilar desde cada una de las hojas del portón, cuyas puertas permanecen entreabiertas y aún muestran las huellas de la refriega: decenas de impactos de bala que parecen cicatrices abiertas de la batalla.
Luego de la impresionante movilización policíaca nadie puede entrar a la también llamada "Casa de piedra", que aún se encuentra en construcción como se aprecia desde la entrada, cerca de la cual hay montones de grava y otros materiales.
Habitantes del fraccionamiento de clase media aseguran que desde hace varios meses, cuando se rentó esa casa, los albañiles dejaron de trabajar y pocas veces se veía gente; sólo entraban y salían algunos hombres que con nadie hicieron amistad.
La "Casa del terror", marcada con el número 13843 de la calle de Agua Prieta, está rodeada de viviendas modestas, escuelas públicas, estanquillos y negocios; sus vecinos viven con la zozobra de saber que en cualquier momento puede resurgir la violencia.
Pero el terror no sólo embarga a los vecinos de Tijuana, en donde en las últimas semanas han sido asesinados varios mandos de la Policía Municipal y se han lanzado amenazas a otros por la frecuencia de radio oficial de los agentes de seguridad.
Luego de esos sucesos, la balacera en la "Casa del Terror" y el hallazgo de una escuela del crimen en la colonia Independencia, donde se entrenaban sicarios y se reparaban armas de grueso calibre, la Policía Municipal dio instrucciones de no arriesgar a sus elementos.
Desde hace unos días los patrulleros y policías no pueden salir solos a la calle cuando estén de servicio, a fin de evitar posibles ataques de sicarios; siempre deben circular por esa ciudad en grupos de tres patrullas.
mvg




