La producción de CFE y LyFC entra en corto circuito al ser comparada con otros países
Luz y Fuerza del Centro (LyFC) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) generaron 1.38 Gigawatts/hora (Gwh) por trabajador en 2004, mientras en Australia la empresa Delta Electricity produjo 28.95 por empleado, revela el libro La Reforma Cautiva, de César Hernández y auspiciado por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (Cidac).
Destaca también que la española Endesa produce 6.90 Gwh por empleado, y la italiana Enel 4.05.
Es decir, ni sumando la generación de energía eléctrica por trabajador de ambas empresas mexicanas (1.38) se alcanza el rendimiento de Enel.
En el texto se señala que, un año después, en 2005, la rentabilidad de la CFE cayó a -5%, en tanto que para Ly FC fue de -80 por ciento.
La CFE atiende a 25 millones de clientes y cuenta con 45 mil 374 trabajadores sindicalizados, es decir, cada uno de éstos atiende a 550 usuarios. Esta relación es de uno por cada 175.3 clientes en el caso de LyFC, que da servicio a 5.7 millones de personas y tiene 32 mil 910 trabajadores de base.
Según información proporcionada a Excélsior por ambas empresas mediante el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), es decir, de Luz y Fuerza del Centro, significaron un desembolso de 17 mil 962 millones de pesos para la empresa por concepto de contrato colectivo durante 2006 y la mitad de 2007.
Es decir, atienden a casi 25% de los clientes de la CFE, pero reciben alrededor de 50% de los 32 mil 347 millones de pesos que cobran los agremiados de la Comisión Federal de Electricidad por prestaciones.
En cuanto a tiempos de interrupción del fluido eléctrico por usuario, la CFE reportó 79 minutos en 2006, y LyFC 112 para el mismo periodo.
Sin embargo, César Hernández, también integrante del Cidac, advierte que “aquí también las comparaciones de Luz y Fuerza y CFE son engañosas, porque hacen que se vea muy bien CFE, y cuando uno se va fuera de México, no es tanto.”
Si la comparación es por tarifas, las paraestatales mexicanas están alrededor de 14% por arriba de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aun con el subsidio gubernamental relativo al precio del servicio, que es de 60% para la CFE y 70% para LyFC.
Si no se toma en cuenta el subsidio, la desproporción es mayor; “los órdenes de magnitud son desproporcionados, dos, tres, cuatro veces más altas las (compañías) mexicanas comparadas con las de otros países”, considera Hernández, quien sostiene que sólo una parte del problema lo generan los gremios, es decir, el SME y el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), éste último de quienes laboran en la CFE.
Sobre cómo cambiar la mentalidad de esas organizaciones, comenta que “en el caso de Luz y Fuerza es particularmente difícil, mucho más que en la CFE, porque de alguna manera en la administración del presidente (Ernesto) Zedillo hubo alguna especie de acuerdo para que el SUTERM se beneficiara de la apertura; básicamente lo que hizo el gobierno para endulzar un poco la entrada de la iniciativa privada al SUTERM fue darle la titularidad de los nuevos contratistas.
“En el caso de Luz y Fuerza, además de que no existe ningún incentivo de este tipo, hay una cosa de cultura sindical que hace que sea muy difícil impulsar este tipo de cambios”, sostiene el especialista.





