No se encuentra nada tras revisar toda la Cámara de Diputados buscando artefactos explosivos; exigen seguridad al CISEN
La explosión ocurrida ayer en la Zona Rosa de la Ciudad de México obligó al cuerpo de seguridad de la Cámara de Diputados a instaurar un operativo especial junto con agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP).
El Congreso de la Unión ha sido amenazado por el Ejército Popular Revolucionario (EPR) en algunos de sus comunicados. No obstante, aún no se sabe si esta guerrilla está detrás del ataque.
En un comunicado reciente, el grupo armado advirtió que si los legisladores aprueban la reforma Judicial —que se discutirá la próxima semana— se deberán “atener a las consecuencias” y que si hay víctimas será responsabilidad de los diputados y senadores.
Por esta razón, ayer los guardias y sabuesos de seguridad rastrearon todo el palacio legislativo, compuesto por nueve edificios, cuatro estacionamientos abiertos y uno subterráneo.
Los elementos de seguridad revisaron cada recoveco del recinto, abrieron puertas, entraron a los baños y al pleno de sesiones.
Carlos Gómez Arrieta, encargado del despacho de la Dirección General de Resguardo y Seguridad de la Cámara de Diputados, adelantó que los operativos de supervisión se van a intensificar para prevenir atentados contra el Poder Legislativo.
Por fortuna, la supervisión de ayer terminó sin ninguna novedad.
Diputados se manifestaron en torno a los insólitos atentados ocurridos en la capital.
El presidente de la Comisión de Marina, José Manuel del Río Virgen, exigió que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN, dependiente de la Secretaría de Gobernación) de-sempeñe a fondo el papel que le corresponde para frenar cualquier otra serie de atentados terroristas: “Requerimos tener inteligencia para la seguridad nacional y, en este momento, estamos carentes de ella. La prueba son estos petardos que se pusieron en la Ciudad de México”.




