El Presidente pide apoyar las acciones del Estado para castigar a autores de los ataques
El presidente Felipe Calderón calificó de asesinos sin escrúpulos, cobardes y miserables a los responsables del atentado de la noche del 15 de septiembre en el centro de Morelia, que hasta el momento ha causado siete muertos y 101 heridos.
Orador único en la ceremonia conmemorativa del 198 aniversario del inicio de la Independencia, el mandatario llamó en su mensaje a condenar de manera unánime el atentado y pidió cerrar filas en torno a las acciones del gobierno para castigar los ataques en la capital michoacana.
“Frente a quienes amenazan la seguridad de los nuestros, México reclama la unidad de sus hijos de manera clara y contundente; unidad que se expresa en repudio a los hechos y también en colaboración y apoyo a la acción del Estado para castigarlos”, dijo Calderón.
“Se trata de actos execrables que atentan claramente contra la seguridad interior del país”, dijo. “Son actos cobardes que muestran su verdadero rostro, el rostro de enemigos de México, que de la manera más miserable siegan la vida de personas indefensas, actúan contra familias inocentes que al igual que millones de mexicanos celebran en paz y con orgullo nuestra fiesta nacional.”
El gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, calificó de “terrorista” el uso de granadas de fragmentación para provocar las explosiones que ocurrieron justo cuando pronunciaba el tradicional Grito de Independencia, en una plaza llena de ciudadanos que acudieron a la tradicional verbena.
Informes de la PGR señalan que han aumentado el ingreso de granadas al país; mientras que en 2002 fueron incautadas 25, este año ya se han asegurado 805.
Calderón y Godoy se reunieron durante hora y media en Los Pinos, y ambos acordaron emprender acciones conjuntas para identificar y capturar a los responsables de los estallidos.
En Morelia se realizan esfuerzos para salvar la vida a nueve personas gravemente heridas. Autoridades federales y locales analizan videos y retratos hablados de los probables responsables.
Los acontecimientos ocurridos la noche del 15 provocaron una condena prácticamente unánime y repudio generalizado de todos los sectores de la sociedad: gobiernos estatales, partidos, legisladores, la Suprema Corte, empresarios, Iglesia y organizaciones civiles.





