La dirigente del PRI condena cualquier intento de privatización de Pemex pero aprueba una reforma a fondo
En el Salón de Plenos de la Cámara alta, Beatriz Paredes, dirigente nacional del PRI, confió en que las mayorías son las que deciden el rumbo del país.
Durante su intervención, posterior a la de Germán Martínez, la política reiteró su compromiso con el bienestar social así como su confianza con los legisladores priistas, a la que pidió solidaridad.
En materia energética, Paredes se dijo en contra de toda intención de privatización de Petróleos Mexicanos, pero a favor de una reforma integral y a fondo.
El PRI va por el reparto a estados y autonomía
Bajo la premisa de que el petróleo es patrimonio nacional, la posición del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el debate sobre la reforma energética es que “Pemex no se privatice”. Pero advierte que es imprescindible otorgarle a la paraestatal autonomía en relación con el Presupuesto de Egresos de la Federación. La cúpula priista sostiene que “la producción y comercialización del petróleo debe estar en manos del Estado”.
Además, en ese partido se tiene la certeza de que “se requiere una política de Estado integral, de largo plazo, que contemple, a su vez, una política sectorial que preserve para el país la soberanía energética. Esta política sectorial debe atender la generación y consumo racional de todo tipo de energías y coordinarse con otras áreas tales como las finanzas públicas, las cadenas productivas, el uso del suelo y el agua, el desarrollo del campo, la preservación del medio ambiente y las medidas preventivas respecto al cambio climático, a fin de asegurar un desarrollo sustentable para México”.
Uno de los ingredientes que se suman a la posición priista es que la mayoría de los estados del país con gran producción de petróleo son gobernados por este partido, como Campeche, Tamaulipas, Tabasco y Veracruz.
En ese sentido, la posición del PRI es que en los gobiernos de los estados donde opera Pemex están concientes de las dificultades que la empresa enfrenta y, por ello, aprueban las reformas que la dirijan hacia una mayor autonomía de gestión, mayor transparencia y mayor inversión.
La presidenta nacional del PRI ha señalado que Pemex forma parte de una política sectorial que debe ser guiada por un ente regulador autónomo, ajeno a los vaivenes políticos, integrado por consejeros independientes de reconocida experiencia y valía, electos por el Senado en forma escalonada, que no tengan relación o intereses cruzados con el gobierno, los intereses privados y los poderes fácticos.




