La gavilla de Ramón Gallardo Campista ha provocado que la gente huya de sus municipios
CULIACÁN. A la lista de los cinco delincuentes más buscados en Sinaloa se ha integrado un nuevo elemento delictivo, a quien se ha identificado como Ramón Gallardo Campista, alias El Gato.
La Procuraduría General de la República (PGR) integró una averiguación previa para buscar y capturar a este hombre que, según el expediente, es el líder de una gavilla delictiva que opera en la zona serrana de Sinaloa.
La peligrosidad de este sujeto es comparada en Sinaloa con la operación de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, los hermanos Beltrán Leyva e Ismael El Mayo Zambada.
Bajo sus órdenes se ubica a 40 delincuentes, armados con rifles de asalto AK-47 ó AR-15, que se especializan en la extorsión y secuestro de pequeños ganaderos o productores agrícolas.
Los sicarios de este grupo también se “alquilan” para custodiar droga o ejecutar por encargo.
Las actividades de El Gato han generado que algunas poblaciones casi desaparezcan; los campesinos y ganaderos han migrado a las cabeceras municipales de los municipios de Cosalá, San Ignacio, Mazatlán y Concordia, por temor a ser víctimas de este grupo autodenominado como Los Gallardos o Los Pintos.
“Es de los más peligrosos dentro del estado, por la organización que maneja y el número de integrantes.
“Llegan ellos a las comunidades, presionan para recibir algún tipo de apoyo económico, si no se cumple, viene posteriormente lo que es el secuestro para empezar las negociaciones y, de esta manera, presionar a los habitantes de las comunidades que están un poco más aisladas de los núcleos principales de población”, explicó el delegado de la PGR en esta entidad, Miguel Ángel Campos Ortiz.
Los primeros antecedentes de esta banda, señala el expediente, se obtuvieron después de la ejecución de 12 personas en la población de Ajoya, municipio de San Ignacio, el 10 de mayo de 2002.
En la ficha delictiva se establece que Gallardo Campista nació en la comunidad de El Caballo de Arriba, municipio de San Ignacio, lugar donde mantiene su principal zona de influencia.
Según el perfil elaborado por autoridades estatales y de la PGR, El Gato inició sus ilícitos a principios de 1990 como “un asaltante común en carreteras y ladrón de ganado”; sin embargo, en la zona serrana de Durango y Sinaloa se le considera como uno de los principales operadores del cártel de Tijuana, liderado por la familia Arellano Félix.
Autoridades estatales y federales señalan que, en el seguimiento a Los Pintos, se han documentado diversos secuestros en áreas de difícil acceso de Cosalá, San Ignacio, Mazatlán y Concordia, en Sinaloa; pero además opera en municipios de San Dimas, Tamazula y Pueblo Nuevo, de Durango.
Los ilícitos de El Gato ya son considerados como un problema de seguridad estatal; “la operación de este tipo de organizaciones en donde se mueven ha generado incluso el desplazamiento de personas que habitaban alguna comunidad, alguna población, para integrarse a las cabeceras municipales”.
Hasta el momento existen más de 22 órdenes de aprehensión contra Gallardo Campista y sus integrantes, por su presunta participación en el homicidio de, por lo menos, 28 personas.




