Generar más en el mismo espacio y hasta fomentar los precios altos, proponen especialistas y productores
Lo advirtió hace unas semanas la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): habrá mayor escasez de alimentos en el mundo, y de seguir el incremento en los precios de los productos básicos cada vez serán más los pueblos que padezcan hambre.
Los expertos dicen que las causas son el elevado precio del petróleo, el desarrollo de la biotecnología, las economías emergentes y hasta el cambio climático.
El crecimiento de China e India es un factor determinante, afirma el economista del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) Raúl Feliz.
“Los chinos y los hindúes suman en total dos mil millones de personas: juntos son 30% de la población mundial. Comen mejor, más cereales, proteínas, etcétera, y como consecuencia hay una mayor demanda de alimentos.
“Esto porque tienen un mejor ingreso, ya que han dejado de ser sociedades totalmente dedicadas a lo rural y al autoconsumo. Ahora se han integrado al sistema capitalista y no producen su comida, tienen que demandarla”, destaca.
Esta percepción también está entre la gente del campo mexicano. Carlos Salazar, secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz (CNPAM), señala que no hay que perder de vista el desarrollo de esas economías.
“Imagínate poblaciones como China o India, que suman mil 100 millones de personas cada uno. Imagínate que cada chino y cada hindú tenga la posibilidad de comerse cada día una pieza de pollo, esto son dos mil millones de piernas de pollo, eso desabastece a otros países, es decir, estiran la cobija.
“La productividad es la meta. Tienes que producir más en el mismo espacio, porque si no esas economías siguen estirando la cobija y desprotegen economías como la nuestra, que está en desarrollo. Pero a los que sólo tenían sabanita, es decir, los más pobres de África, ya los dejaron destapados” , agrega.
Según datos del Banco Mundial, 33 países, sobre todo en África y Asia, están en riesgo de sufrir problemas sociales y políticos a causa de los altos precios de los granos, principalmente, pero también de la carne, leche y huevo.
Economistas de la ONU aseguran que aún hay terrenos disponibles para desarrollar cultivos y que los elevados precios no seguirán así por mucho tiempo.
El problema, dicen, está en la inseguridad que se ha suscitado en el mundo por el temor a la escasez. Eso explica que los gobiernos precipiten las compras y esperen la comercialización hasta el último momento.
En Estados Unidos, gigantes como Wal Mart y Costco empezaron a racionar la venta de arroz.
En México hace tiempo se ha relegado el aspecto de la producción de ese cereal, según especialistas.
Esther Terán, presidenta de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, recuerda quetras haber sido autosuficientes en ese producto, hoy se importa.
“Ha sido un cultivo abandonado para producir en su lugar más maíz. Donde sí somos autosuficientes es en el maíz blanco, pero no así en el amarillo.
“Ahí sí nos va a impactar para el consumo de ganadería, porque desde hace dos décadas, la alimentación del pueblo de México ha cambiado, hoy consumen más carne de ave, res, puerco, huevo, leche y al ir los granos al alza le va a pegar a esa cadena de valor”, dice Terán.
En América Latina, afirman los expertos, el golpe no ha sido ni será tan duro como está ocurriendo en otros continentes.
Aunque hay preocupación en el campo, en un campo de maíz del estado de Puebla, en el rancho La Providencia, municipio libre de San Nicolás Buenos Aires, el presidente del Consejo Nacional de Productores de Maíz (CNPM), Carlos Espinosa, comenta que la gente del campo siempre tendrá algo que comer.
“La gente pobre come tortilla de maíz, frijoles y un chile que da el sabor a la comida, y quizá un huevito, y cada ocho días un pedacito de carne.
“No creo que (la crisis alimentaria) repercuta en nosotros porque tenemos qué comer, gracias a Dios, va a repercutir en las grandes ciudades, donde la producción no va a alcanzar para darle de comer a la gente.”
Los pequeños propietarios de uno de los terrenos de este municipio son de los afortunados que tienen un sistema de riego para obtener más de una cosecha al año.
Los que no cuentan con ello debido a su alto costo quedan expuestos a las condiciones del clima. Ése es uno de los riesgos que enfrenta el campo mexicano.
La mayoría de los productores mira al cielo esperando la lluvia, que a veces no llega cuando debe, dañando así la cosecha del año.
La Confederación Nacional de Propietarios Rurales, que abarca a ejidatarios, comunidades o pequeños propietarios, destaca que es el momento de mirar hacia el campo y ver cuáles son sus necesidades.
Su presidenta, Esther Terán, insistió en que hay que trabajar en una reforma estructural en el campo.
La mayor preocupación es, para todos ellos, ¿cómo salir de esta crisis?
“Los economistas lo vemos así: la solución a la escasez son, para sorpresa de muchos, los precios altos, porque los productores ganan dinero y, en última instancia, todos queremos ganar más dinero.
“Con ese incentivo, se siembra más y se garantiza que en los próximos años haya más superficie sembrada y más producción, afirma Terán.
“Si al mismo tiempo se combina con una reducción de los subsidios norteamericanos a la producción de etanol, creo que podemos ver en los próximos años un escenario mejor en los precios agrícolas”, afirma, ante una batalla que parece ir contra el tiempo.




