Francotiradores y soldados custodiaron al gobernador de Chihuahua, ante las amenazas recibidas
A raíz de las amenazas del crimen organizado y de las explosiones de la noche del lunes en Morelia, en la Secretaría de Gobernación federal, así como en Chihuahua y Morelos se han tomado medidas extremas de seguridad.
En los municipios chihuahuenses, y en especial en la capital, para las ceremonias del Grito y el desfile se desplegaron francotiradores y cientos de elementos del Ejército, quienes vigilaron todos los movimientos del gobernador José Reyez Baeza, quien ha recibido amenazas de muerte del narcotráfico.
En Ciudad Madera, por ejemplo, el alcalde, los directores y funcionarios estatales fueron escoltados por una docena de soldados durante todo el trayecto del desfile, ante las amenazas que el crimen hizo de que atentarían contra ellos durante las fiestas patrias.
Elementos de la Policía Federal destacamentados en las instalaciones de Gobernación realizaron ayer un recorrido de vigilancia por las oficinas del complejo de Bucareli en busca de artefactos explosivos.
Binomios caninos vigilaron los corredores del Palacio de Cobián y reforzaron la vigilancia en las entradas del inmueble.
Los policías también repasaron las técnicas de detección de explosivos en automóviles, a través de la revisión ocular de algunos autos, auxiliados por espejos.
En Morelos, el secretario de Gobierno, Sergio Álvarez Mata, reveló que el cambio de sede para el Grito se determinó luego de que recibieron advertencias de que ocurriría algo similar a lo registrado en Michoacán.
A las 17:30 horas del lunes se determinó cambiar la sede de las fiestas, de Cuernavaca a Cuautla, debido a que aclaró el funcionario “las amenazas que se recibieron no generaron las condiciones propicias para que el gobernador diera el Grito desde Palacio”. Precisó que las amenazas fueron directamente contra la población civil.
Por lo menos dos personas perdieron la vida, mientras otros 11 resultaron lesionados —entre estos siete policías durante los festejos.
El secretario de Seguridad Pública, Damián Canales, informó que el primer caso fue en Cuautepec, donde un hombre falleció de manera instantánea al recibir el impacto de una “bala perdida”.
Otro hecho similar se reportó en Atotonilco de Tula, donde un hombre que había recibido un disparo en la plaza falleció después, mientras recibía atención médica.
En Bocoyna, Chihuahua, en lugar del tradicional desfile, los habitantes del poblado de Creel desfilaron cargando 13 ataúdes por las principales calles de este turístico sitio, en protesta contra las autoridades estatales por la masacre ocurrida el pasado mes de agosto y de la cual la Procuraduría del estado no ha tenido ningún avance.
Carlos Quiroz, Carlos Coria Pedro Tonantzin y Emmanuel Rincón




