Con sus propias palabras, Érica Cabrera Velásquez explica por qué la vista no siempre es necesaria para guiar a un grupo
“Tengo 33 años. Estudié la licenciatura en Educación Especial en el área de Ceguera y Debilidad Visual en la Escuela Normal de Especialización de la SEP. Fue a raíz de que perdí la vista que me llamó la atención estudiar para ser maestro de educación especial.
“Antes veía como cualquier otra persona, incluso no usaba lentes, y por azares del destino me tocó una enfermedad muy rara, no encontraban diagnóstico; como muchas personas pasé por hospitales y médicos, hasta que dejé de ver.
“Cuando enfrenté este problema me pude dar cuenta de que se requiere atención y maestros para las personas que pierden la visión, porque la vista es uno de los canales más importantes para la información y el aprendizaje.
“Por azares del destino hice mi examen para entrar a la Normal en esta carrera a los 25 años, un año después de haber perdido la vista. Aprendí Braille, ábaco, a usar el bastón, revalidé materias pedagógicas y entré a la Normal.
“Yo decidí ser maestra al darme cuenta que muchas personas no sabían cómo enseñarme y yo quería aprender y quise también enseñar porque al igual que yo sé que hay muchos pequeños que no ven y quieren aprender. El cómo enseñarles fue lo que me motivó, no sólo sentarse en un escritorio te convierte en una maestra.
“A los 28 años terminé la Normal; tengo más de cuatro años enseñando a los niños ciegos y débiles visuales; primero estuve en Hidalgo, donde no hay maestros para enseñar a los niños que no ven. Ya como maestra tuve alegría, tenía mi problema visual, pero a cambio también podía enseñar.
“Para enseñar a los niños ciegos tenemos dificultades, cómo les explicamos lo que es el cielo, el color amarillo, el rojo, tenemos que encontrar la forma de poderles explicar. Pero mi satisfacción está en lograrlo, en meterse al mundo de la enseñanza para niños con problemas neurológicos, motores, de violencia, por eso sigo capacitándome.
“Yo me levanto, me baño, me desayuno, me trae un familiar a la escuela; soy maestra del 6 “B” del Instituto Nacional para la Rehabilitación de Niños Ciegos y Débiles Visuales, pero la educación es especial y nuestro propósito es que nuestros niños alcancen todos los conocimientos y las competencias como cualquier otro.
“No sólo tengo alumnos ciegos, tengo niños con múltiple discapacidad, otros con problema neurológicos y ceguera; ni grupo es de siete, pero también asisto por la tarde a niños ciegos que vienen de otras escuelas. Son 12 y los ayudo en el ábaco o en el Braille.
“A mí me hace feliz ver los logros de los niños; a mí me gusta trabajar con los niños que les cuesta más trabajo, cualquier tema, porque aprendo de ellos, tienes que tener mucha paciencia, son niños a veces muy aislados porque no tienen a veces el concepto de la plasticidad, pero siempre llegan, siempre lo logran, yo busco la forma.
“Los niños me manifiestan su confianza con abrazos, con risas, lo noto, tienen esa confianza de decirme cosas que a veces ni a sus papás les dicen.
“Mi objetivo como maestra es ayudar a que los niños conozcan, descubran cosas, sientan, piensen y aprendan, porque nada nos va a llegar sólo sentados; que el niño comprenda y descubra que hay un mundo tan grande y tan bonito como el lo quiera y que lo pueda hacer.”




