>La avenida Chapultepec aún sufre los efectos de la onda expansiva de la explosión del pasado viernes frente al número 346.
Tras el estallido quedó resguardada un área de unos 100 metros cuadrados con listones de plástico y una ligera guardia de la Secretaría de Seguridad Pública en el punto.
Quedan en la acera los cuatro vehículos que se encontraban más cercanos a la explosión, aún están regados algunos vidrios y permanece torcida la valla publicitaria.
En esa lateral sur de la arteria la circulación vial está reabierta. El tránsito en los carriles centrales de avenida Chapultepec es fluido, lo mismo que en la calle de M onterrey. Sobre la lateral norte de la avenida, aún hay edificios de oficinas que tienen sus ventanas sin vidrios, los cuales estallaron el viernes con la onda expansiva de la explosión.
Los huecos son tapados con cartones, periódicos, plásticos, y quedan en algunos casos las cortinas y persianas
al aire libre.
Sobre esa misma lateral norte de Chapultepec se instaló un campamento que ocupan 180 personas de la etnia otomí que vivían en el predio contiguo a donde explotó la bomba. Ahí se les da comida, catres para dormir,
y sanitarios portátiles.
La calle Amberes está cerrada a la circulación para evitar que los autos lleguen hasta el campamento.
Fuera del edificio de la Secretaría de Seguridad Pública se mantiene una guardia discreta, con dos policías armados, mientras que en el andador de la calle Génova hay cuatro policías más agilizando el tránsito
de autos y peatones.
Una patrulla permanece estacionada y con su torreta encendida frente al edificio de la SSP.
—Arturo Páramo




