Revelan fuentes cercanas al ex titular de la PGJ de Morelos que éste sintió que su vida peligraba y por eso se separó del cargo
La verdadera razón por la cual el ex procurador de Justicia de Morelos Francisco Coronato Gutiérrez renunció al cargo no está relacionada con los resultados en su lucha contra el crimen organizado, sino con las reiteradas amenazas de muerte contra un “hombre de buenas intenciones”, según declaraciones de fuentes cercanas a él. Una de estas amenazas estuvo impregnada de tintes de cine de mafiosos: una paloma decapitada apareció en su despacho, en una charola para platillos.
El 15 de mayo de 2009 a las 14 horas, en Casa Morelos desde donde despacha el gobernador Marco Antonio Adame, en Cuernavaca, en el jardín de eventos fue instalado un templete. Serviría para anunciar la renuncia del procurador de Justicia del Estado, Francisco Coronato Gutiérrez (quien antes había fungido como presidente de la Comisión de Derechos Humanos estatal), así como para presentar al general de división, diplomado de Estado Mayor retirado, Gastón Menchaca Arias, relevo del secretario de Seguridad Pública de Morelos, Luis Ángel Cabeza de Vaca.
Pocos días antes le fueron mostradas al gobernador Adame unas grabaciones realizadas por cuerpos de inteligencia federal, en cuyos diálogos quedaba al descubierto cómo dos mafiosos negociaban la vida de Coronato, porque uno de ellos planeaba asesinarlo.
Las intervenciones telefónicas, realizadas cuando aún este hombre ejercía como procurador de Justicia, muestran la intención de ejecutar al recientemente nombrado coordinador de la Policía Ministerial, coronel José Robles Quintana, y que antes se ha cobrado la vida de funcionarios de mayor peso.
Esta es la reconstrucción del diálogo de una de las llamadas:
—Danos permiso para matar a Robles Quintana y al puto de Coronato exige con aspereza la voz de un hombre.
—No, no, espérense responde otra voz masculina.
—Hay que chingarnos al coronel, total, nos hemos chingado gente de mayor jerarquía.
—No, aguanta…
Esta conversación es interpretada por fuentes de seguridad federal como una reacción a la detención de 13 personas relacionadas con los Beltrán Leyva, que vivían en la colonia Reforma, en Cuernavaca, cerca de la casa del despacho del gobernador Adame.
Esa fue la verdadera causa de la salida de Coronato de la Procuraduría, y no la percepción de haber ofrecido resultados mediocres en la lucha contra el crimen. “Es una excelente persona, pero no sirve para ese puesto”, asegura una persona que laboró muy cerca de él.
Y añade: “En dos meses bajó de peso 11 kilos. Sufría una presión tremenda. Había recibido amenazas, las cuales se incrementaron desde el asesinato de su subprocurador Andrés Dimitriades, el pasado 23 de octubre de 2008, con 220 balazos, quien fallece junto con sus dos escoltas. Entonces también fueron en aumento las extorsiones, el robo de vehículos y otros delitos”.
Una de las amenazas adoptó un matiz peliculesco. En las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) apareció una paloma decapitada, un mes antes a la renuncia de Coronato. Él lo interpretó como una clara amenaza contra su vida. Pensó que habría otros decesos, pero se sintió aludido personalmente. Y la presión fue aumentando por la desaparición de cuatro muchachos que, por esas fechas, se encontraron muertos.
Hubo otras amenazas de muerte contra Coronato. Algunas, entregadas a los oficiales de la Procuraduría o vía telefónica: “Pinche Coronato, te vamos a partir la madre”, advertía una de éstas. Se dieron antes y después de la aparición de la paloma muerta. “Te vamos a matar por hablador”, decía una más. Y otra: “Vamos a poner orden”. Era intimidación pura asociada a las declaraciones de este fiscal que había prometido abrir nuevas investigaciones contra el crimen organizado.
Coronato se veía demacrado y cada vez más desgastado. Hoy en día no está arraigado, se encuentra en su domicilio. Ha declarado que no tiene miedo. Lo sustituyó Pedro Luis Benítez Vélez, de amplia trayectoria. En Morelos, en los distintos niveles de gobierno, seguirían los cambios a partir de la renuncia de Coronato.





