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El mandatario modificó el protocolo de la ceremonia en el Ángel para fijar su postura sobre el atentado. Foto: Miriam Sánchez
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17-Septiembre-2008

Presidente exige unidad ante “traidores a la patria”

Ivonne Melgar

Lejos de debilitar al Estado, ahora los criminales lo verán más decidido a vencerlos, advierte

Como traidores a la patria, asesinos sin escrúpulos, cobardes y miserables calificó el presidente Felipe Calderón a los responsables del atentado criminal de la noche del 15 en Morelia.

Al advertir que contra ellos se actuará con “todo el poder y la fuerza del Estado”, el titular del Ejecutivo federal pidió repudio unánime, condena sin excepción y unidad manifestada en el cierre de filas en torno de dicha acción gubernamental.

Fue un mensaje de 17 minutos en el que reconoció la gravedad del momento y en el que además cuestionó a quienes, dijo, quisieran ver debilitada a la nación y a sus instituciones, e inmovilizada por el miedo a la sociedad.

“La patria exige unidad de los mexicanos. Se puede discrepar, pero no deliberadamente dividir y enconar. Se puede opinar distinto en la libertad que nos han heredado nuestros próceres, en el marco de libertad que el propio Estado garantiza, pero no se puede atentar contra el Estado mismo”, definió.

“Por eso”, continuó Calderón Hinojosa, “en nombre de la República, demando a todos los mexicanos, sin excepción, en esta hora crítica, la unidad que México necesita”.

El mandatario federal rompió el protocolo de la ceremonia del 16 de septiembre, que se realiza al pie del Ángel de la Independencia y en la que tradicionalmente se deja el discurso a algún secretario de Estado. Originalmente se adelantó que el turno sería para la canciller Patricia Espinosa Cantellano. Pero el plan cambió.

Habían pasado 10 horas desde los sangrientos hechos ocurridos en su tierra, de los que se enteró casi inmediatamente en Palacio Nacional, cuando se disponía a participar en la cena posterior al acto del Grito.

Se reunió enseguida con su gabinete de seguridad, habló con el gobernador Leonel Godoy y tardó 80 minutos, para finalmente, al cuarto para la una de la madrugada, bajar tan sólo a un saludo breve.

Sonaba, como suele ocurrir en los días de fiesta de este sexenio, una canción sobre Michoacán. Pero el ánimo de festejo se había perdido. No era más el Presidente eufórico que lanzó una arenga contundente y que, desde el balcón, logró usar el antebrazo de la zurda, a pesar de la fractura del hombro izquierdo, gracias a un diseño ortopédico especial del cuerpo médico del Estado Mayor Presidencial que le sujetó la parte lastimada.

Ahora, en el arranque del martes, se le veía consternado, desencajado. Hubo entonces un comunicado oficial con la garantía de perseguir y castigar a los culpables. La advertencia fue reiterada la mañana de ayer, con el subrayado mensaje de que “se equivocan quienes creen que estos actos debilitarán al Estado”.

Aseguró que, por el contrario, ahora lo verán más decidido a vencerlos: “Frente a quienes amenazan la seguridad de los nuestros, México reclama la unidad de sus hijos de manera clara y contundente; unidad que se expresa en repudio a los hechos y también en colaboración y apoyo a la acción del Estado para castigarlos. Frente a esos enemigos no daremos ni un paso atrás, ni nos arrebatarán la patria de nuestros hijos ni prevalecerá la perversidad de quienes siembran el miedo con tal de proteger sus miserables intereses”.

Acompañado de su gabinete, y de los representantes del Poder Legislativo y Judicial, el Presidente aseguró haber instruido ya a la Procuraduría General de la República (PGR) y a las fuerzas federales, y particularmente al Ejército mexicano, para apoyar a Michoacán, garantizar el orden y redoblar las acciones en contra de los criminales.

“Se trata de actos execrables que atentan claramente contra la seguridad interior del país, cometidos por verdaderos traidores que no tienen el menor respeto por el prójimo ni por la patria. Son actos cobardes que muestran su verdadero rostro, el rostro de enemigos de México, que de la manera más miserable siegan la vida de personas indefensas, actúan contra familias inocentes que, al igual que millones de mexicanos, celebran en paz y con orgullo nuestra fiesta nacional”, impugnó Calderón.

El Presidente de la República confió en que México sabrá salir adelante, y habló incluso de un futuro en el que habrá patria justa, patria libre y patria independiente. Y convocó a la acción inmediata, a la denuncia ciudadana.

Señaló que el gobierno “invita a la población a hacer llegar, por cualquier medio, toda la información que permita a las autoridades dar con los culpables”.

Y habló de que, en esta fecha tan significativa, el pueblo habrá de mantenerse unido ante quienes quieren vernos divididos. “Se equivocan quienes pretenden que el miedo haga presa de nuestra sociedad y nos inmovilice”, remarcó.

Con referencias a momentos críticos en la vida nacional, Calderón señaló que hay una dolorosa lección proveniente de la desunión, y citando las palabras de Melchor Ocampo, gobernador de Michoacán en 1847, hace 161 años, cuando se perdió más de la mitad del territorio en la guerra con Estados Unidos, alertó que si los mexicanos no tienen cordura, si no se desentienden de pequeñas y mezquinas pasiones, ya no tendrán posteridad, ni nuestros hijos llevarán nuestro nombre, el país perderá y el balance de la historia “maldecirá indignada nuestra insensatez”.

Pero también hizo su propia advertencia: “…Se pretende sembrar el miedo o el desaliento para satisfacer ambiciones o intereses personales o de grupo; quien pierde no es una persona o un grupo, quien pierde es México y quienes sufren las consecuencias somos todos los mexicanos. La patria, la patria exige la unidad nacional, unidad que supone un repudio unánime y sin matices a tan repudiables hechos, unidad que implica dejar ya a un lado acciones o intereses que buscan dividir a los mexicanos, unidad que supone apoyar la tarea del Estado para hacer frente a los criminales”

Del Ángel de la Independencia se trasladó a Palacio Nacional para encabezar el Desfile Militar. Al finalizar, escueto, en voz baja, el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, describió a las Fuerzas Armadas en situación de alerta y consideró aún prematuro el momento para calificar lo sucedido como acto terrorista.

Secretarios, agregados militares del cuerpo diplomático y familiares del Presidente y de su esposa, Margarita Zavala, atestiguaron el despliegue castrense de apenas una hora, iniciado justamente con el recorrido de Calderón sobre un Humvee.

Aunque la presencia ciudadana no cubrió en su totalidad la plancha del Zócalo, se dejaron sentir voces de respaldo, al paso de los contingentes y batallones: “¡Gracias por cuidarnos!”

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