El cardenal Rivera llamó a ser solidarios y ayudar a los necesitados ante situación económica
Aunque la desaceleración económica ha sido causante del alza de precios y de despidos masivos en todo el mundo, el cardenal Norberto Rivera Carrera señaló que, pese a los temores y la preocupación, es momento de que los mexicanos sean solidarios y ayuden a quien más lo necesite, ya sea un familiar, un vecino o un compañero de trabajo.
Si bien es cierto que la crisis financiera resulta una situación preocupante, aseguró que los mexicanos no deben tener miedo ni quedarse de brazos cruzados.
“Hay temores por la crisis que nos está afectando, esa crisis económica nos preocupa a todos y sabemos que se ha globalizado, pero también se pueden globalizar la caridad, la fraternidad y la ayuda mutua”, señaló el arzobispo primado de México.
Durante la misa que celebró en el atrio de la Basílica de Guadalupe, frente a más de 12 mil feligreses, dijo que los ciudadanos saben cómo tenderse la mano cuando surgen tragedias o crisis.
Como ejemplo recordó la solidaridad por el terremoto de 1985 en la Ciudad de México, suceso en el que antes de que el gobierno movilizara todas sus instancias, la ayuda entre la gente resultó inmediata.
“Fue como ver a una familia que mostró una gran capacidad de rehacer el tejido social de la Ciudad de México, pero esta capacidad no sólo se puede guardar para las grandes tragedias, esa capacidad la tenemos que aplicar continuamente, porque la familia puede cambiar la ciudad”, enfatizó.
En ese sentido, consideró imprescindible ser compasivos, y no sólo con sentimientos o “bonitos pensamientos”, sino haciendo algo por los demás, sin pedir nada a cambio, pues sólo de esa manera se vencen los obstáculos para ser fraternos.
Asimismo, insistió en que la ola de violencia que enfrenta nuestro país se puede vencer con amor y la protección entre los mismos ciudadanos.
“El odio y la violencia se vencen con el amor y con la paz, que es un tesoro que Dios ha puesto en nuestros corazones. Construyamos esa paz, vivamos el amor, seamos responsables de la vida, de los bienes de nuestros hermanos, porque siempre hay alguien a quién proteger y con esto la violencia disminuirá”, subrayó el cardenal Rivera.
Actualmente, en una ciudad cada vez más plural y diversa, como lo es el Distrito Federal, la gente vive inseguridad, violencia, incertidumbre e indiferencia, lo cual impide que sea capaz de ayudar al prójimo, pero “tenemos que vencer esos obstáculos”.
En la celebración eucarística también pidió por que el VI Encuentro Mundial de las Familias se desarrolle con éxito y que todos los asistentes a este acto internacional regresen con bien a su respectivo país y ciudad.
Durante su sermón puntualizó que las familias son quienes pueden transmitir los valores humanos y cristianos a hijos, nietos, ahijados y parientes, “porque la familia no es sólo el pequeño núcleo, sino toda la sociedad y la familia es capaz de transformar una ciudad”.
Luego de dar la bienvenida a todos los que asistirán a este acontecimiento, pidió darle más importancia a la familia, porque de ella depende nuestra forma de ser y actuar.




