Nacional
Foto: Gustavo BenítezPara Gerd Leipold, director de Greenpeace internacional, resulta prioritario que México reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero, mediante el uso de energía renovable por encima de los combustibles fósiles (petróleo).
¿Qué te pareció esta noticia?
Califícala

  • Comparte
     

14-Mayo-2008

Piden dar luz verde a energía sustentable

Elia Baltazar

Greenpeace internacional reconoció el esfuerzo de México en reforestación, pero critica uso de transgénicos

La política energética del gobierno mexicano está desvinculada de las acciones contra el cambio climático, a pesar de que este país tiene opciones sustentables, como la energía solar.

Es Gerd Leipold, director de Greenpeace internacional, quien advierte a México de los costos ambientales implícitos en el uso de combustibles fósiles o biocombustibles, emisores de gases que ocasionan el cambio climático.

“Es el viejo modelo que privilegia el crecimiento económico, cueste lo que cueste, sin tomar en cuenta los problemas sociales y ambientales que se provocan, y ya vimos que el cambio climático afecta principalmente a la gente más pobre, que no puede protegerse a sí misma”, afirma.

México es, además, un país privilegiado por las fuentes de energía sustentable de que dispone, como la solar, dice. De allí la importancia de acompañar la preocupación por el cambio climático con políticas que no aumenten el uso de combustibles fósiles ni lleven a la tentación de utilizar energía nuclear, a la que se opone Greenpeace.

“La energía nuclear no es la solución, porque involucra temas complejos, como el manejo de residuos, el riesgo de accidentes y es tecnología muy cara.”

Pero quizá lo más importante para Greenpeace es que, una vez que una nación tiene energía nuclear, también puede tener armas nucleares, y allí está el caso de Irán y Corea del Norte.

De visita en nuestro país para acompañar a la oficina de Greenpeace México en su 15 aniversario, Leipold se reunió el lunes con el presidente Felipe Calderón y con el secretario de Medio Ambiente, Juan Elvira Quesada, acompañado de la directora de Greenpeace México, Patricia Arendar.

Aunque se trató de una reunión de cortesía, a petición de Greenpeace, Leipold destacó que el encuentro muestra que “quizá no les agradamos, pero somos respetados y tenemos una voz de peso en favor del medio ambiente, que nos permite plantear temas importantes”.

A propósito de esa reunión, Leipold reconoce la preocupación del gobierno mexicano en materia de cambio climático y deforestación. No obstante, expresó reservas por la autorización de uso de maíz transgénico para el campo mexicano.

“Me parece que la política está muy dirigida al tema de los cultivos sólo como negocio y el campo no es una fábrica ni el maíz un producto cualquiera.”

Por ello, destaca, es muy arriesgado utilizar maíz transgénico, pues implica echar a la basura o poner en peligro miles de años de cultura alimentaria.

A Leipold tampoco lo convence el argumento económico y de incremento de la productividad del campo con el uso de semillas transgénicas.

Incluso, dice, “considero erróneo por parte del Presidente ver en la carestía de alimentos un argumento para admitir el uso de transgénicos como alternativa”.

Pero no hay conexión, afirma, pues la carencia alimentaria tiene que ver con los criterios de distribución, con los efectos de un mercado global presionado por los biocombustibles y la creciente demanda de alimentos de regiones como India y China. Y es debido a esos criterios que privilegian lo económico, por encima de lo social o lo ambiental, que todo el sector agrícola está fuera de control, afirma.

“Se utilizan muchos pesticidas, demasiada agua, privilegian el uso de transgénicos y esto implica que las grandes compañías controlen el mercado de la agricultura y las semillas.”

Razones no le faltan a Gerd Leipold para afirmar lo anterior. De acuerdo con cifras de Dow Jones, distribuidas por el sitio de internet sentidocomun.com.mx, la firma Monsanto, productor de transgénicos y pesticidas, duplicó sus ganancias en el último trimestre, lo mismo que sus competidores en el mercado internacional: DuPont y Syngenta, que elevaron la estimación de sus utilidades.

Hay que recordar que el mundo atraviesa la peor crisis alimentaria de la últimas tres décadas, de acuerdo con los expertos del Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

En ese contexto, crece la responsabilidad de los gobiernos en la creación de políticas que favorezcan el uso de granos para consumo humano y no en la producción de biocombustibles, y al mismo tiempo impulsen la agricultura sustentable.

Leipold también destaca la actuación de los consumidores y pone como ejemplo el caso de Europa, donde hay un consumo muy limitado de transgénicos, porque la gente los rechaza.

Pero la batalla se puede dar en todas latitudes. “En Shangai, por ejemplo, una mujer descubrió que Nestlé utilizaba transgénicos para los productos que vendía en China y no para los que ofrecía en Suiza.

“De modo que emprendió la protesta con Greenpeace, bajo el argumento de que si los transgénicos no son lo suficientemente buenos para los suizos, por qué sí para los chinos”, dice Leipold.

Acciones como éstas han tenido resultados favorables en otros países, donde las mismas empresas trasnacionales han corregido el rumbo ante las protestas encabezadas por Greenpece.

“Creemos que somos la única organización global e internacional que puede lograr cambios con las compañías trasnacionales”, afirma.

1 de 3
Páginas
 
ENVÍA TUS COMENTARIOS

Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN

Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.

Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.

Nombre:
Comentarios:
Filtrar
Loading...