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Calderón dijo que sería catastrófico ignorar la situación petrolera de México, en la II Reunión de Ministros de Energía de África, América Latina y el Caribe. Foto: Notimex
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04-Abril-2008

Piden a sociedad y banca opinión sobre energéticos

Ivonne Melgar

Felipe Calderón defendió el diagnóstico gubernamentalsobre la situación petroleray abogó por la “inversión complementaria”

ACAPULCO.- El presidente Felipe Calderón convocó a la banca y al sistema financiero, así como a todos los actores de “la arena económica nacional” a participar en el debate de la reforma de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Y por primera vez pidió el apoyo de la opinión pública: “Estoy convocando a la sociedad a que apoye firmemente y sin titubeos estas decisiones”.

Al inaugurar la Convención Bancaria, el mandario argumentó que no se puede “enterrar la cabeza en la arena e ignorar los problemas que tiene el país, porque no podemos escudarnos en el hecho de que ‘a mí, por lo menos, no me va a estallar el asunto, pero el que venga atrás, que arree’”.

En lo que ha sido la defensa más acalorada de su idea de actualizar el marco regulatorio de la paraestatal, Calderón se dijo consciente de los riesgos que la discusión conlleva.

“Abordar este tema implica oportunidades a quienes buscan generar en la confusión una satisfacción a sus propios intereses personales y de grupo”.

Calderón se dijo confiado en que el proceso de reformas estructurales hasta ahora aprobadas, en lo que va de su gestión, son evidencia de “haber destrozado el mito de que no se pueden hacer cambios en México”.

En tono de arenga, agregó un insistente “sí se puede”, para señalar que los cambios experimentados “habían esperado años y décadas bajo el tabú de que eran intocables”.

Dijo a los banqueros que lo “más valioso” de lo ocurrido en el plano legislativo es “lo que todavía vamos a hacer adelante”.

Horas antes, en Cancún, con el argumento de que no reformar Pemex por intereses políticos sería “una catástrofe”, el presidente Felipe Calderón había revirado a los críticos de su diagnóstico petrolero y se pronunció a favor de la inversión complementaria en nuevas refinerías y por la exploración simultánea en aguas profundas y someras.

Esta vez, la explicación presidencial sobre el agotamiento de las reservas fue amplia: dijo que, de seguir las cosas como están, las probadas para el año 2012 serían equivalentes sólo a 13 mil 500 millones de barriles de petróleo, es decir, una disminución de mil 200 millones que, a precios actuales, supondrían unos 800 mil millones de dólares.

Para sostener la idea de que el cambio del marco regulatorio de la paraestatal busca garantizar la soberanía energética y el financiamiento, el mandatario habló de las consecuencias de la caída de las reservas en los últimos tres años y alegó que la pérdida anual de nueve mil millones de dólares “es casi tres veces lo que México destina al programa más importante para combatir la pobreza”.

En alusión a los legisladores del PRI que, en la víspera, cuestionaron a Georgina Kessel, titular del ramo, y a Jesús Reyes Heroles, director de la empresa, el Presidente planteó: “Hay quien califica los datos del diagnóstico presentado por la Secretaría de Energía y Petróleos Mexicanos como de catástrofe. La verdad es que los datos simplemente describen una realidad, una realidad que da motivos de preocupación, pero también de enormes motivos de aliento acerca de las grandes potencialidades de nuestra industria petrolera”.

Este alegato fue parte del discurso presidencial en la Segunda Reunión de Ministros de Energía de África, Latinoamérica y el Caribe, a quienes Calderón recordó que él ocupó la secretaría correspondiente y cómo se vienen cumpliendo sus pronósticos de entonces —en el año 2004—, distintos a los de la mayoría de los funcionarios de países petroleros, de que los precios altos del crudo no eran pasajeros, sino expresión de una tendencia creciente propia del incremento mundial en el uso de energéticos.

Frente a esta situación, sostuvo que los países productores y consumidores tienen desafíos que, en el caso de México, han dado paso a un debate que busca superar tres retos: la caída de las reservas, la insuficiencia en refinería y la falta de un modelo moderno de gestión.

Luego de exponer a detalle las implicaciones de cada rubro, el mandatario retomó la frase recurrente de sus mensajes en esta coyuntura: “Reitero, en la reforma, Pemex no se privatiza. El petróleo es y seguirá siendo patrimonio exclusivamente de los mexicanos”.

Y en seguida salió al paso de las descalificaciones de la oposición legislativa: “Si hacemos bien las cosas, será posible financiar el desarrollo y la prosperidad de México para las futuras generaciones. Lo que sí sería una catástrofe es ignorar estos datos por temor, por interés político o por intereses de grupo. Siempre será mejor enfrentar la realidad que ignorarla”.

Volvió al señalamiento de que el siglo XXI está marcado por una profunda transformación energética, mayor a la experimentada con el paso del carbón a la electricidad, al tiempo que enfatizó que Pemex es una de las últimas petroleras del mundo que no ha hecho adaptaciones industriales para maximizar sus ganancias.

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