Sería irresponsable dejar el destino de la industria en la buena voluntad colectiva, afirmó Carlos Morales, director de Exploración y Explotación; los coordinadores del FAP, en tanto, acordaron pedir al Senado que convoque a un referéndum
Petróleos Mexicanos (Pemex) rechazó ayer que su futuro se decida en una consulta pública, como pretende Andrés Manuel López Obrador.
“Sería irresponsable que asumiéramos que los problemas de la industria se pueden resolver por la buena voluntad colectiva. Debemos tener claro que los problemas técnicos deben ser resueltos con base en las opiniones de los expertos y confiando en el juicio de quienes elegimos para diseñar las leyes que rigen a este país. Si tenemos un Congreso plural y que fue electo democráticamente, ¿por qué habría necesidad de consultar a nadie?”
Así lo advirtió ayer Carlos Morales, director de Pemex Exploración y Explotación, durante el debate petrolero en el Senado, donde Adrián Lajous, ex director general de Pemex, aseguró que el sindicato petrolero “ha logrado apropiarse, directamente, de una parte de la renta económica del petróleo a través de remuneraciones y prestaciones generosas”.
El priista que renunciara a Pemex en 1999 precisamente por negarse a pactar con el gremio que dirige Carlos Romero Deschamps contratos con prestaciones millonarias, aseguró que el sindicato petrolero “también ha contribuido a disipar renta económica, al exigir e imponer prácticas laborales que afectan la eficiencia operativa de la empresa”.
Adrián Lajous aseguró que la propuesta de reforma de Pemex del presidente Felipe Calderón no es privatizadora, no pone en riesgo las reservas o la renta petrolera y sí busca mejorar la situación crítica que vive la paraestatal.
“Asumiendo la responsabilidad que me corresponde, comparto la frustración e incluso la ira de quienes critican a las autoridades por no haber actuado a tiempo; sin embargo, no concuerdo con quienes asumen que el deterioro fue de carácter intencional y que el propósito fue facilitar la privatización de la industria mexicana”, destacó.
Incluso aseguró que sólo con la participación del sector privado Pemex logrará disminuir la importación de gasolinas.
Encargado de defender la propuesta oficial, Carlos Morales aseguró que la iniciativa presidencial no privatiza la empresa, pero sí busca el apoyo de los empresarios para apuntalar la industria petrolera.
El funcionario de Pemex no se refirió explícitamente a la consulta que promueve el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, pero destacó que el futuro de la petrolera no puede ser definido por el voto de la población abierta, porque se trata de un asunto técnico, científico y económico, que implica a especialistas, a personas que han dedicado su vida completa al tema del crudo.
Y fue prácticamente hasta el final del foro que un perredista le respondió. Fue José Guadarrama quien le aclaró que los senadores se deben al pueblo y sí requieren consultarlo cuando se trata de temas tan transcendentes para toda la población; por eso, refrendó la decisión perredista de consultar en la calle el futuro de la empresa de la cual depende el 40% del gasto público.
Por la noche, los seis coordinadores parlamentarios del Frente Amplio Progresista en el Congreso se reunieron para acordar los términos de la petición formal que este mediodía harán a la Junta de Coordinación Política del Senado para que se organice un referéndum, consulta pública o plebiscito sobre Pemex.
Cada uno de los líderes hizo una propuesta y consisten en que sea el Senado quien convoque a la consulta; que el Senado le pida al Ejecutivo federal que convoque a la consulta o que llame a la población a participar en la consulta que realizará el gobierno capitalino.
También incluye la petición de que las fuerzas políticas en el Congreso incluyan el tema de la corrupción y el sindicato en la reforma petrolera, pero tanto el PRI como el PAN ya dejaron en claro que no están de acuerdo con la consulta ni con invadir la esfera laboral de Pemex.
Pero ayer también la batería crítica de la reforma, compuesta por ex trabajadores de Pemex, alzó la voz para insistir en que la reforma de Felipe Calderón es inaceptable, porque acabará con la riqueza energética del país.
“Las iniciativas del gobierno federal son contrarias al interés nacional, pues en lugar de fortalecer a Pemex pretenden debilitarlo al dejar en manos de las compañías privadas las actividades que de forma exclusiva y excluyente le ha otorgado la Constitución Política”, aseguró Ricardo Prian Caletti
José Eduardo Beltrán, en tanto, dijo que el gobierno del PAN terminó deliberadamente con la riqueza de Pemex para rematarlo; en tan sólo cuatro años las reservas probadas del petróleo disminuyeron 27%, lo que es muestra de la “voracidad y la irracionalidad” con la cual se maneja la paraestatal.
A su vez, María Fernanda Campa afirmó que la producción de hidrocarburos y la plataforma de producción impuesta a Pemex por el gobierno federal obedece a las necesidades de seguridad energética de los Estados Unidos y no a los intereses de los cien millones de mexicanos.
Por su parte, Eduardo Barrueta argumentó que en México todavía existen decenas de yacimientos en tierra y aguas someras que deben ser explotados, antes de pensar en aguas profundas.




