Asevera que tras la renuncia de Germán Martínez a la dirigencia nacional, el presidente Calderón debe ver por el Estado mexicano
El presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América, Manuel Espino, declaró que tras la renuncia de Germán Martínez a la dirigencia nacional del PAN, el presidente Felipe Calderón debe ver por el Estado mexicano y dejar a los panistas ocuparse de los procesos internos de su partido.
En entrevista con Francisco Zea para Grupo Imagen, sostuvo que Calderón "tiene que reconocer que permitió que su gobierno, a veces la nómina federal, se metiera a influir en procesos internos" de Acción Nacional y resultaría un agravio que alguien quisiera negar dicha situación porque hay sobradas pruebas de ello.
También, criticó a Calderón por haber sido quien designó, en su momento, a Germán Martínez como dirigente nacional y se manifestó por que su renuncia haya sido una decisión personal y no del mandatario.
El ex dirigente nacional del PAN indicó que los puestos perdidos en las pasadas elecciones pueden recuperarse, pero se dijo preocupado por la pérdida de identidad y congruencia que mostró el partido al recurrir a "prácticas inusitadas como la denostación al adversario, la segregación de liderazgos internos y la persecución política de algunos militantes".
Consideró equivocada la estrategia de utilizar la imagen de Calderón como bandera de la campaña para golpear al adversario a pesar de los altos índices de aprobación de los que goza y expuso que si el mandatario federal lo permitió, fue un error.
Espino añadió que faltó aprender la lección del proceso electoral de 2006 en el que, dijo, se ganó la presidencia por un escaso margen a pesar de la campaña negativa que emprendieron.
"El equipo optó una estrategia de guerra sucia que no es la que nos hizo ganar, sino la que casi nos hizo perder", destacó.
Indicó que al haberse arriesgado la figura del presidente, "la tragedia electoral del PAN le repercute " y tendrán que esforzarse para que -habiendo quedado disminuidos en el poder legislativo y el resto del país-, puedan definir una estrategia que exhiba oficio político y disposición al diálogo por encima de la coyuntura.
Respecto a la próxima dirigencia de su partido, manifestó su deseo por que muestre respeto por la pluralidad interna, retome la conducción con visión de causa y tenga un auténtico compromiso con los ciudadanos más que con el poder.
Finalmente, sobre la demanda cambios en el gabinete calderonista emitida por el PRI, Espino dijo esperar que el tricolor no asuma una actitud altanera ya que "si quiere ganar la presidencia en 2012, le conviene mantener una actitud ecuánime y de colaboración con responsabilidad respecto al poder ejecutivo y otras fuerzas partidistas".
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