Aprovecha el presidente de Nicaragua la presencia de la mexicana para un acto de campaña electoral
MANAGUA.- Ahora ya no sólo es estudiante a secas, sino también “revolucionaria”. Ese es el nuevo término con el que Lucía Morett se definió a sí misma ayer en un evento en el que el presidente nicaragüense Daniel Ortega le ofreció la ciudadanía o la residencia —a escoger—, igual que a las otras dos chicas sobrevivientes del bombardeo colombiano sobre el campamento de las FARC en la frontera de Ecuador.
Todo comenzó a las 6 de la tarde de ayer, cuando el gobierno sandinista decidió finalmente “presentar” a la mexicana Lucía en público, luego de darle un peculiar “abrigo”, que rayaba en el ostracismo del hotel Las Nubes-El Bosque, propiedad del canciller Samuel Santos, donde la hospedaron con sus padres el fin de semana.
Para ello se aprovechó la audiencia del partido oficial, el FSLN, reunida ya en el salón de eventos del lujoso hotel Crown Plaza para promover electoralmente a los candidatos a alcaldes de todo el país, ante la primera dama Rosario Murillo.
Entonces llegó el presidente Ortega con Lucía Morett, su mamá Chuy Álvarez y su papá Jorge, y se sentaron en el podium con Pamela Dávila, de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (Aldhu), y varios candidatos por el FSLN: Alexis Argüello, a alcalde de Managua, a vicealcalde y a primer concejal de esa misma capital, Daysy Torres, y Enrique Armas, respectivamente.
Esto recubrió todo de tintes electorales. La presencia de Lucía en la campaña de los sandinistas es aprovechada para la promoción de sus candidatos. Todos en el podium están bajo un gran cartel que dice: “Gracias a Dios por esta hermandad”, con un fondo rosa chillón y la foto de Ortega Saavedra. Es la esposa de Ortega, a quien llaman Chayo de cariño, quien anuncia a Lucía, que viene con camiseta primaveral, lentes, brochecito en el cabello y no oculta su emoción. Lo primero que hace la actriz de la UNAM es agradecer el cálido recibimiento de Ortega, pero aclarando que sabe que no sólo es de él, sino del “pueblo entero”. Y le aplauden.
Sigue: “Los revolucionarios” vamos por el camino y en éste nos solidarizamos, como me pasó en Ecuador. Y advirtió que seguirá su lucha “desde aquí”. ¿Cuál lucha? La de decir al mundo que Colombia ejerce el terrorismo de Estado y ha trasgredido hasta las leyes internacionales.
La mexicana reiteró que no ha cometido ningún delito, “salvo el de querer un mundo mejor” en América Latina. Entonces Ortega se para y la abraza paternalmente.
El mandatario revolucionario criticó a México, porque Lucía sentía temor de regresar ahí, “porque hay intereses” y en lugar de “darle amor”, lo que hicieron fue acusarla de varios delitos.
¡Y que viva la unidad latinoamericana”, gritó para finalizar.




