Perredistas dijeron que el repique era una “provocación”, pues no los dejaba oír a López Obrador
La Arquidiócesis de México decidió cerrar las puertas de la Catedral Metropolitana hasta que quede plenamente garantizada la seguridad de los feligreses.
Ayer, a mediodía, alrededor de 150 integrantes de la Tercera Convención Nacional Democrática —que se realizaba en el Zócalo— irrumpieron en la iglesia gritando consignas en contra del cardenal Norberto Rivera Carrera y reclamando el toque de campanas de llamado a misa, con el argumento de que no dejaba escuchar el mensaje que afuera daba el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, lo que calificaron como una “provocación” de la Iglesia.
Los manifestantes, en su mayoría mujeres, entraron hasta el altar. Hubo empujones y de-sesperación. Los elementos de seguridad nada pudieron hacer.
Se pusieron bancas en las puertas para detenerlos, pero su fuerza fue mayor. Cuando estaban dentro, los fieles comenzaron a correr. Había niños, jóvenes, adultos y ancianos, y la desesperación por salir del templo se veía por todos lados.
La tensión duró alrededor de cinco minutos. Después, los inconformes salieron. La misa comenzó a puerta cerrada. Las dos entradas principales fueron inhabilitadas para que la situación no se repitiera.
Al final de la misa, los fieles salieron por una puerta lateral. El saldo final fueron bancas rayadas y líquidos tirados por el piso del templo. Nadie resultó lesionado.
Norberto Rivera no asistió a esa misa, como cada domingo, porque estaba en la presentación de los jóvenes que iniciarán sus estudios en el seminario.
A las siete de la noche de ayer se celebró la última misa en la Catedral Metropolitana. Las eucaristías se reanudarán hasta que el gobierno local y el federal garanticen la celebración del culto católico, de acuerdo con el presidente del Colegio de Abogados Católicos de México, Armando Martínez Gómez, quien señaló que el hecho suscitado al mediodía es una grave muestra de intolerancia, que se dio con el “beneplácito absoluto” del gobierno del Distrito Federal.
El representante jurídico de la Catedral Metropolitana acusó de manera expresa a Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF, y a la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Rosario Ibarra, de ser complacientes con el hecho, porque ellos estaban presentes en el Zócalo y pudieron motivar lo que sucedió.
“Esto muestra que ellos están dispuestos a imponer el terror. Por eso está confirmado: la Catedral se cierra a partir de mañana de forma indefinida por los hechos violentos, por la gravísima irrupción de la gente del PRD”, manifestó.
“Queremos una disculpa pública de la senadora, porque esta situación fue motivada, esperando un desagravio por impulsarlos con la complacencia de Marcelo Ebrard”, exigió.
Finalmente, anunció que mañana se interpondrán las denuncias correspondientes ante las procuradurías General de la República y del DF, por violencia y daños.
Esta reacción va acorde con lo expresado por el dean de la Catedral, Rubén Aguilar Enríquez, quien inmediatamente después de la misa de mediodía había declarado que la actitud de las personas que entraron abruptamente al templo puso en riesgo la vida de los feligreses.
“Esto puede ocasionar una tragedia terrible, toda la gente corría desesperada, pensaba que era algo grave, y esto en un lugar cerrado, donde tienes que tener ciertas precauciones. Gracias a Dios no sucedió nada, pero es inadmisible, reprobable y condenable.”
Dijo que las autoridades correspondientes deben tomar cartas en el asunto: “Me extrañó que se pudiera permitir que se atrevieran a entrar de esa manera, profanando, violando absolutamente todo derecho y poniendo en riesgo inimaginable a la comunidad, y no es invención ni exageración”.
Rechazó que el repique de campanas haya sido una provocación que interrumpiera el discurso de Andrés Manuel López Obrador.
“Cuál provocación, por Dios, si las campanas se repican los domingos; es igual, es el mismo llamado, así que no vengan con invenciones. Son pretextos. El repique de campanas no tuvo que ver absolutamente nada porque es el repique ordinario, el repique propio de la celebración principal del domingo”, aseveró el sacerdote.
Ya desde esas horas, Aquilar Enríquez anunciaba que se haría, con calma, un análisis de la situación, para ver si interpononían una denuncia.
“¿Cómo es posible? Cada quien tiene derecho a manifestarse, se estaban manifestando allá, pues allá tranquilamente lo hubieran hecho, pero no tienen por qué venir a gritar sus consignas políticas dentro de la Iglesia”, dijo.
Las tensiones
A partir de la derrota del PRD en las elecciones del 2 de julio de 2006, las relaciones entre ese partido y la Iglesia se volvieron más tirantes.
Agosto 2006 a octubre 2007
Diversas agrupaciones se manifiestan dentro y fuera de la catedral rechazando las posiciones católicas sobre elecciones, aborto, pederastia y participación política de los sacerdotes.
7 de octubre
A la 1:30 de la tarde, cuando Rivera Carrera salía de la Catedral a bordo de su camioneta —en compañía de su chofer, su madre y dos religiosas— fue insultado por un grupo de presuntos simpatizantes del PRD.
8 de octubre
Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis, afirma que el secretario de Seguridad Pública (SSP) capitalina, Joel Ortega, expresó su preocupación al cardenal Norberto Rivera por las manifestaciones que se realizan en su contra.
9 de octubre
Francisco Ramírez Acuña, titular de la Segob, señala que la Federación analiza la forma en que brindará protección a Norberto Rivera; afirma que el GDF tiene que dar “garantía primaria” al arzobispo. La SSP capitalina asume la protección del prelado.
14 de octubre
Las mantas vuelven a la catedral, pero ahora por parte de la Escuela Pastoral de la Cuarta Vicaría, que defiende al religioso.




