El presidente electo considera a México aliado importante en la expansión de la democracia y los derechos humanos
WASHINGTON. Al definirse como “un gran admirador” del trabajo que realiza el gobierno de México, el presidente electo Barack Obama aseguró que desde el primer momento de su administración buscará fortalecer la relación bilateral en seguridad, migración, combate al crimen organizado y comercio.
Concluido el almuerzo en el Instituto Cultural de México, el político demócrata adelantó que Calderón y su liderazgo serán claves en el regreso de Estados Unidos frente a América Latina.
“México obviamente es un líder clave en nuestras fronteras sureñas y un aliado muy importante en la expansión de la democracia y los derechos humanos”. Enseguida agregó que su conversación con Calderón era una oportunidad para enviar el mensaje de que, “a pesar de las tensiones que han existido en los últimos años entre Estados Unidos y América Latina, estamos listos para darle vuelta a la hoja, y escribir un nuevo capítulo en esta historia”.
Cuando faltan ocho días para su juramento como el gobernante número 44 de este país, y en la que fue su primera entrevista con un presidente extranjero, Obama consideró necesario reconocer que la cooperación bilateral resulta indispensable para fortalecer la economía estadunidense, ahora en una coyuntura crítica que, según calificó, la ha debilitado.
El ex senador por Illinois acudió a la sede mexicana a las 12:30 hora local, con el consejero de Seguridad designado, James Jones; el jefe de Gabinete designado, Rahm Emanuel, y Larry Summers, del Consejo Económico Nacional.
Su estancia en el instituto duró una hora con 40 minutos. Además del almuerzo y de la reunión de trabajo con el presidente Calderón y su comitiva, Obama se presentó con el mandatario mexicano ante los representantes de los medios de comunicación en la Biblioteca Matías Romero.
Aunque se había previsto que ese momento sólo sería para una sesión fotográfica, cada uno ofreció un mensaje. Habló primero Calderón, quien de entrada consideró “un honor” el recibir a su futuro homólogo.
Confió en que el almuerzo, “muy productivo, muy constructivo”, era el inicio de una relación más estrecha entre su administración y la que aquí habrá de iniciarse el próximo día 20.
En español, Calderón resumió su propuesta de establecer con Estados Unidos una relación marcada por estrategias comunes para la seguridad, la competitividad, la prosperidad y la política exterior.
“Le he propuesto al presidente Obama que hagamos una alianza estratégica entre nuestros gobiernos para enfrentar los problemas que son comunes, y que juntos debemos resolver, entre ellos la seguridad. Pienso que mientras más seguro esté México, también estará más seguro Estados Unidos”, argumentó.
Esa última frase fue repetida por el mandatario mexicano, pero ahora en inglés.
Lo mismo ocurrió con su planteamiento sobre una política común en el enfrentamiento a la delincuencia: “La idea es que este problema común del crimen organizado, el terrorismo, el tráfico de drogas, que es un problema internacional, lo podamos combatir juntos”.
El embajador mexicano Arturo Sarukhán, colocado a la derecha de Obama, se desempeñó como traductor de las palabras de Calderón, quien señaló que existen principios y valores comunes para ambos gobernantes.
Calderón reseñó que la plática con Obama incluyó además la importancia de promover relaciones más constructivas en los espacios multilaterales, en los que participan Estados Unidos y México: G-20, G-8, el Foro de APEC y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
En este primer acercamiento, del lado mexicano acudieron los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont; de Hacienda, Agustín Carstens, y de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa.
En privado, Obama conoció de los pormenores del plan mexicano anticrisis y contó de las acciones que la mañana de este lunes había tomado para fortalecer los estímulos fiscales y los apoyos para evitar que los estadunidenses pierdan sus viviendas por no poder pagar las hipotecas.
En el mensaje ante la prensa, el estadunidense habló durante más de siete minutos, pues aprovechó la ocasión para detallar en qué consistía la segunda parte de su programa para afrontar la crisis financiera.
Dijo coincidir con el mexicano en la preocupación frente al cambio climático y la necesidad de diseñar alternativas en el tema de la energía.
“El presidente Calderón ha mostrado un liderazgo extraordinario y su país está encaminado en ese sentido”, planteó.
Se dijo con expectativas de trabajar juntos en ese renglón y se mostró confiado en que la amistad entre Estados Unidos y México “puede ser aún más fuerte”.
Obama insistió: “El presidente Calderón no sólo ha mostrado liderazgo en la economía, sino también valentía extraordinaria en temas relacionados con la seguridad y la violencia vinculada al tráfico de drogas”.
Si bien no se habló de la congelada reforma migratoria, el futuro gobernante dijo estar dispuesto a apoyar los esfuerzos de México por contar con “una estrategia integral y comprensiva que, a final de cuentas, fortalezca a los dos países.
A diferencia del sexenio anterior, en el que la migración fue el principal asunto que México buscó resolver con Estados Unidos, esta vez Calderón no abordó el tema en su mensaje ante la prensa, si bien lo incluyó en la conversación privada con el planteamiento de que su gobierno busca “una visión más objetiva de este fenómeno, con el fin de contribuir al tratamiento integral del mismo”.




