Asegura la PGR que no hay pruebas de la participación del crimen organizado en el presunto atentado contra un mando policiaco capitalino
La Procuraduría General de la República (PGR) carece de elementos para señalar que integrantes de la delincuencia organizada son los responsables de la detonación de una bomba en la Ciudad de México.
El titular de la PGR, Eduardo Medina-Mora, informó que los agentes federales encargados del caso analizaron los restos del explosivo y la operación de los involucrados, sin que se encontraran elementos similares a los que utilizan los grupos del narcotráfico.
Los dictámenes periciales de las diferentes instancias de la PGR han determinado que, en este caso, se trata de un artefacto de manufactura artesanal, además de que no hay presencia de ningún tipo de explosivo plástico.
“De ninguna manera corresponde al modus operandi y la sofisticación que, desde el punto de vista operacional, tienen las organizaciones de la delincuencia organizada que en nuestro país se dedican al narcotráfico”, dijo el funcionario.
El pasado 15 de febrero, una bomba detonó en la avenida Chapultepec, aunque presuntamente estaba destinada a lesionar a un alto mando de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal.
Con estos elementos, la PGR contradice las investigaciones que realizaron agentes capitalinos en las que se asegura que el cártel de Sinaloa estaba detrás del atentado contra Julio César Sánchez Amaya, director de la Policía Sectorial.
Según las autoridades del DF, su tesis se sustenta en las declaraciones de Tania Vázquez, sobreviviente al estallido y presunta responsable del atentado, quien se encuentra en arraigo domiciliario.
Los datos difundidos por funcionarios capitalinos indican que los autores intelectuales presuntamente pertenecen a la organización para la que trabajan los hermanos Beltrán Leyva, quienes tienen como centro de operaciones algunos domicilios en la capital del país.
Según estas versiones, miembros de la organización planeaban ejecutar al jefe Pegaso, indicativo de Julio César Sánchez Amaya, luego de los intensos operativos y de varios decomisos en contra de la delincuencia organizada.
Sin embargo, en la PGR no se encontraron elementos de prueba que sustenten estas versiones; mientras que se fortalece la hipótesis de que este caso se trata de un ajuste de cuentas entre vendedores de droga al menudeo.




