El gobierno de Daniel Ortega aísla a la joven, quien pronto será nombrada “comisionada internacional de la paz”
MANAGUA, Nicaragua. Lucía Morett Álvarez ha dejado de ser una simple joven underground afecta al teatro y a la promoción del integrismo latinoamericano, para cobrar un nuevo rostro: el de una súperestrella roja, una celebridad bolivariana que vive a expensas del erario del hospitalario pueblo nicaragüense, que no la conoce y no entiende bien qué hace aquí. Pasó del sótano al mainstream en mes y medio, del 1 de marzo de los ataques, al 16 de abril que es recibida por el presidente Daniel Ortega.
Sus sueños , así sea por una tortuosa carretera cuajada en bombas, sangre, minas antipersonales y amigos muertos, toman carne. Haya hecho lo que sea esa muchacha en el acampado de Raúl Reyes el occiso segundo líder de las FARC en Ecuador, se ha convertido en la ostensible cara de un conflicto que ha involucrado el discurso de varios presidentes de América Latina.
En el salón de eventos masivos del hotel Crowne Plaza de esta ciudad centroamericana, volvió como el Ave Fénix a reconstruirse, de sus ruinas, las de los ataques aéreos colombianos sobre un campamento ilegal situado en la frontera con Ecuador.
Renació. La estudiante de 26 años, activa promotora del pensamiento bolivariano en México, tuvo su más reciente aparición ante los medios de comunicación el pasado lunes 21 de abril. Ahí cantó algunas canciones algo cursis, alzó el puño izquierdo, y se moría de felicidad, al lado del mandatario Daniel Ortega, la esposa de éste, Rosario Murillo, y candidatos a alcaldes del partido oficial, el Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN).
El acto estuvo colmado en parte porque se registró un notorio “acarreo” y se regalaron gorras de beisbol a las Juventudes Sandinistas, como un estímulo para su asistencia. Fue ahí donde la Lucía, adolorida, finalmente víctima y sobreviviente de una acción de guerra, dejó de ser todo cuanto fue antes e inició una vida nueva. Una ya no acompañada por sus “compas” mexicanos que murieron en los bombardeos a Sucumbíos, sino ahora por nada menos que un líder legendario de la izquierda revolucionaria latinoamericana, como es Ortega.
¿Cómo llegó a Nicaragua? Ayudada por Tomás Borge, otro de los reconocidos comandantes sandinistas, quien ahora funge como embajador de Nicaragua en Ecuador y en Perú. Él habría pagado el traslado de Lucía, sus padres y la gente de la Aldhu, a Managua.
Pero Lucía es una celebridad acotada. Está en Nicaragua “abrigada” por Ortega, sí, pero se le mantiene en el más hondo de los hermetismos. Aquí no se puede mover ante los medios como lo hiciera en Ecuador. No más entrevistas, ni presentaciones a título personal. Está físicamente, a media hora en coche del centro de Managua, en un pueblo llamado El Crucero.
Por miedo, por precaución, o por estrategia presidencial, resguardada en un fresco hotel de montañadonde no se sufre intenso calor tropical que cuesta 75 dólares la noche en habitación doble.
Donde hay alberca, truchas vivas para escoger una y comerla asada, comida internacional, patos, arboladas bellísimas, pájaros exóticos, céspedes bien cuidados y, sobre todo, una entrada muy cuidada.
Hay que pagar sólo para ingresar a ese sitio, propiedad del canciller Samuel Santos, 100 córdobas (unos cinco dólares), canjeables por alimentos o bebidas en el restaurante. Hay una “aguja” de metal en la entrada, por lo que no entra quien sea. Si no hay autorización, ahí la vigilancia puede argumentar que se está fumigando o simplemente denegar el acceso.
Ser una celebridad tiene su costo. Lucía no puede sólo transitar libremente como desearía cualquiera. Ni sus padres tampoco. Varios prestigiosos medios internacionales que viajaron aquí no pudieron contactarla.
Además, algunos líderes de oposición y algún sector de la prensa local, han venido cuestionando que, para empezar, brindar asilo o refugio a alguien, no es una atribución propiamente presidencial, y mucho menos es algo regular pagar todos los gastos que implica mantener en secreto a al menos cuatro personas, con hotel y alimentos. Incluso hay asambleístas molestos por el carácter discrecional con que se ha manejado desde el inicio este asunto.
Entrevistado brevemente porExcélsior, Paul Trivelli, el embajador norteamericano en este país, caracterizado por su perfil crítico, ha preferido no polemizar sobre la presencia de la autoproclamada “revolucionaria” Lucía Morett, pese a que su país tiene enlistadas a las FARC como un grupo “terrorista”. Sólo dijo que era un asunto interno de Managua y que no tenía opinión por el momento.
Por su parte, el carismático embajador mexicano en este país, Raúl López Lira, asimismo entrevistado, reconoce que Lucía jamás ha puesto un pie en la sede diplomática ubicada en una zona acomodada, en la Carretera a Masaya.
“Nosotros no hemos entrado en contacto ni con sus papás ni con ella, no ha pedido nada, no se ha acercado a nosotros, pero ya hemos reiterado que en México no tiene problemas jurídicos.”
Sólo se cuenta, por toda información, con un documento oficial fechado el “21-04-08” por el Ministerio de Relaciones Exteriores (de Nicaragua), en el cual se comunica a México que Lucía Morett se encuentra aquí “de tránsito”, sin especificar qué periodo de tiempo comprende esta palabra.
Daniel Ortega ofreció a Lucía ya fuera la ciudadanía o la residencia, lo cual, en la legislación nicaragüense debe interpretarse como que, en el primer caso, ya se es como una persona nacida en Nicaragua, con los mismos derechos y obligaciones, lo cual implica una “nacionalización”. Y en el segundo caso, la residencia no significa cambio de nacionalidad; se sigue siendo mexicano, pero se adquiere el derecho a permanecer sin límite de tiempo aquí, y a trabajar legalmente, por ejemplo.
Fuentes oficiales que desean sean preservados sus nombres sugieren que Lucía pronto será nombrada como “Comisionada internacional para la paz”, o que se convertirá en una suerte de embajadora para la paz, contra la guerra, y promueva el bolivarianismo sandinista en donde se le indique, además de reforzar eventos electorales juveniles del FSLN, ya que aquí las campañas municipales para los comicios del 2 de noviembre, se han iniciado con ocho meses de anticipación.



