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Nelson Vargas Besáñez se dijo dispuesto a seguir denunciando públicamente la ineficiencia de las autoridades, aunque “estoy consciente de que peligra mi integridad física y la de mi familia, así como nuestro modo de vida”. Foto: David Hernández
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27-Noviembre-2008

Nelson Vargas ve colusión de altos mandos

Andrés Becerril

Identificó a su ex chofer como integrante de la banda Los Rojos, misma que habría raptado a su hija

El empresario Nelson Vargas exigió a las autoridades responsables de la seguridad pública y de la procuración de justicia resolver cuanto antes el caso del secuestro de su hija Silvia, ocurrido hace 14 meses y medio. En conferencia de prensa, el también ex director de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) dio a conocer los resultados de sus propias pesquisas del caso, tras señalar que en la investigación de las autoridades ha habido negligencia e incluso corrupción.

“Voy a seguir denunciando públicamente la ineficiencia de las autoridades, aunque estoy conciente de que peligran mi integridad física y la de mi familia, así como nuestro modo de vida. Moriré en la raya. Es lo mínimo que puedo hacer por Silvia.

He perdido parte de mi vida, no puedo seguir viviendo sin saber dónde está mi hija, ya no tengo nada que perder”, dijo Vargas, acompañado en la conferencia por su esposa Silvia Escalera. Aseguró, de acuerdo con la información obtenida por sus propios medios, que su ex chofer Óscar Ortiz González, capturado hace 19 días en Guerrero y arraigado por secuestro, estaría detrás del plagio de Silvia Vargas Escalera. Fortaleció su hipótesis con actas de nacimiento que él mismo se hizo llegar, que confirman que el chofer es hermano de Raúl Ortiz González, alias El Flaco o El Azul, quien el 28 de septiembre se escapó del hospital de Xoco –en lo que fue la segunda vez que burló la vigilancia policiaca–, y del también prófugo Manuel Ortiz González, ambos integrantes de la banda Los Rojos.

 Vargas dijo que ninguno de los datos proporcionados días después de la desaparición de Silva a los investigadores formaron parte de alguna línea para desentrañar el plagio. “No los vincularon porque no hicieron su trabajo, cometiendo un error garrafal que se suma a muchos otros”, declaró el empresario. Y como prueba de esa falta de eficacia en la investigación policiaca, Nelson Vargas denunció que a un año y dos meses del hecho no ha recibido información sobre el teléfono celular desde el cual le hicieron la primera llamada de negociación y, dijo, “posiblemente no la tendremos nunca”.

Vargas también acusó que cuando la familia encontró en la colonia Guerrero de la Ciudad de México la camioneta en la que iba Silvia, las autoridades fueron omisas, “no le hicieron ninguna prueba pericial, apostaron a la negociación en lugar de que, paralelamente, de inmediato se pusieran a investigar sin exponer la vida de mi hija”. Reveló a Excélsior que el primer funcionario que desechó investigar a su ex chofer, cuando se entregó a la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) una primera lista con al menos quince nombres de las personas que trabajan dentro del ámbito familiar de los Vargas, fue el entonces director general de Secuestros y Robos de la SSPF, Benito Roa Lara.

Roa Lara era el jefe directo de Lorena González Hernández, alias La Lore, elemento de la Agencia Federal de Investigación (AFI) acusada de formar parte de la banda de secuestradores de La Flor y que está siendo procesada por el secuestro y asesinato del menor Fernando Martí. “¡Ya pedí. Ya supliqué. Ya lloré. Ya imploré, ahora exijo al licenciado Eduardo Medina Mora, y al ingeniero Genaro García Luna resuelvan este caso, encuentren a mi hija, encuentren a Silvia!”, demandó Vargas, al insistir que este caso “no tiene plazo de cien días, sino que lleva sin resolver un año dos meses y 16 días”.

Nelson Vargas obtuvo por sus propios medios información con la cual señala que su ex chofer, Óscar Ortiz González —capturado hace 19 días en Guerrero y arraigado por secuestro—, estaría detrás del plagio de su hija Silvia Vargas Escalera, ocurrido hace catorce meses.

El ex director de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) fortalece su hipótesis con actas de nacimiento que él consiguió, las cuales confirman que el chofer es hermano de Raúl Ortiz González, alias El Flaco o El Azul—quien el 28 de septiembre se fugó por segunda vez de la custodia policiaca— y del también prófugo Manuel Ortiz González, ambos integrantes de la banda de secuestradores Los Rojos.

En conferencia de prensa, Vargas acusó a las autoridades encargadas de investigar el caso de su hija de negligencia y corrupción. Además dijo que ninguno de los datos proporcionados a los investigadores formaron parte de alguna línea de investigación.

“No los vincularon porque no hicieron su trabajo, cometiendo un error garrafal que se suma a muchos otros”, declaró Vargas.

Y como prueba de esa falta de eficacia policiaca, Nelson Vargas denunció que a un año y dos meses del hecho no ha recibido información sobre el teléfono celular desde el cual le hicieron la primera llamada de negociación y, dijo “posiblemente no la tendremos nunca”.

Otro dato que Vargas suma a esa serie de omisiones es que cuando la familia encontró en la colonia Guerrero de la Ciudad de México la camioneta en la que iba Silvia “fueron omisos, no le hicieron ninguna prueba pericial, apostaron a la negociación en lugar de que, paralelamente, de inmediato se pusieran a investigar sin exponer la vida de mi hija”.

Nelson Vargas comentó que diez días después del secuestro de Silvia, las autoridades le pidieron una lista de toda la gente que era cercana a ellos. “Nos dijeron que diéramos información de ella. A este hombre (Óscar Ortiz) lo habíamos despedido por pequeños robos insignificantes, le perdimos la confianza, por su falta de decencia. Se le entregaron a la autoridad datos, domicilio, fotografía; ellos hacen un trabajo de rutina y tal parece que no profundizaron. Se concentraron a negociar. Es indignante y lo denuncio porque no quiero que le vuelva a pasar a nadie”.

Toda esa madeja de hechos y funcionarios llevan a presumir a Nelson Vargas que en el caso del secuestro de su hija hubo negligencia, y hasta corrupción.

“Nos preguntamos si la razón por la que no quieren agarrar a los culpables es porque temen que resulten involucradas autoridades de alto rango de la PFP, SIEDO, AFI, como ha pasado en otros casos de secuestro y narcotráfico”, soltó Vargas, quien ante el dolor de la desaparición de su hija, dice: “Me han quitado parte de mi vida”.

Nelson Vargas, quien estuvo acompañado por Silvia Escalera, madre de Silvia Vargas, dijo “¡Ya pedí. Ya supliqué. Ya lloré. Ya imploré, ahora exijo al licenciado Eduardo Medina Mora, y al ingeniero Genaro García Luna resuelvan este caso, encuentren a mi hija, encuentren a Silvia!”

El ex funcionario dijo no tener nada que perder, por lo que día a día seguirá exigiendo a la autoridad que no archive este caso. “La propia autoridad nos ha dicho que no tenemos nada que nos lleve a encontrar a Silvia. ¿Y esto es nada? Un hombre que trabajó cerca de dos años con mi familia, sabemos que sus hermanos son de una banda que ya ha hecho secuestros. ¿Eso es no tener nada? ¡Eso es no tener madre!”, estalló.

El ex funcionario federal dijo que la difusión en los medios del secuestro de su hija, ocurrido el 10 de septiembre de 2007, cuando iba rumbo a su escuela, sirvió para que una persona se acercara a él y le proporcionara información. “Hoy sabemos que un ex chofer de mi familia, de nombre Óscar Ortiz, pertenece a la organización delictiva Los Rojos”.

El 6 de noviembre, agentes federales detuvieron en Chilpancingo, Guerrero, a Óscar Ortiz González. En un comunicado de SSPF se informó que la captura ocurrió en un domicilio del poblado de Tierra Colorada y que el ex chofer de Vargas tiene relación con la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIS//260/2008.

Óscar Ortiz tiene 37 años, nació en el Distrito Federal y, según las propias autoridades, es hermano del presunto secuestrador Raúl Ortiz González, que se hacía llamar Ángel Cisneros Marín y que el 28 de septiembre se fugó cuando era atendido en el hospital de Xoco de la Ciudad de México.

El empresario insistió en que los medios hicieron posible que la sociedad reaccionara positivamente, tanto que “tenemos claramente una buena pista para llegar a las últimas consecuencias, creo que existe gran posibilidad”.

Vargas mostró desde la mesa donde se sentó junto a su ex esposa un expediente que aglutina toda la información que facilitaron a la autoridad sobre la posible culpabilidad de Los Rojos y que, desde su punto de vista, debió haber sido una línea de investigación desde que fue denunciada la desaparición de Silvia Vargas, el mismo 10 de septiembre de 2007.

El empresario dijo que va a seguir hasta las últimas consecuencias. “Voy a seguir denunciando públicamente la ineficiencia de las autoridades, aunque estoy consciente de que peligra mi integridad física y la de mi familia, así como nuestro modo de vida. Moriré en la raya. Es lo mínimo que puedo hacer por Silvia. He perdido parte de mi vida, no puedo seguir viviendo sin saber dónde esta mi hija, ya no tengo nada que perder”, dijo.

El padre de Silvia Escalera señaló que de ninguna manera puede olvidar que hace más de un año no sabe dónde está o qué paso con su hija. Por eso, les dijo a las autoridades que “lo mínimo que pueden hacer es ponerse a trabajar. Ya no podemos más y lo mínimo es luchar día a día pase lo que pase por saber qué pasó con mi pequeña”.

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