Sobre el PRD, opinan que deben expulsar a los traidores, aunque el sol azteca pierda fuerza
BGC, ULISES BELTRÁNY ASOCIADOS
Mientras sus adversarios sufren las consecuencias de la derrota electoral, la victoria embellece al PRI, que es visto más unido y cosecha una imagen positiva. Poco interés han despertado las pugnas internas en el PAN y PRD tras las elecciones federales.
Se sabe de inconformidades por la candidatura de César Nava al liderazgo blanquiazul, pero no generan todavía una imagen de debilitamiento del partido o de intromisión presidencial. En el caso del PRD, se apoya que se expulse a quienes compitieron o respaldaron a otros partidos, incluido López Obrador. No se concuerda con hacer renunciar a Jesús Ortega, pues se prevé que traería una nueva pugna para elegir a su sucesor, según se observa en la más reciente encuesta telefónica nacional BGC Excélsior.
El PRI transmite ahora a la opinión pública mayor unidad y una creciente imagen positiva. Junto con su compañero de alianzas, el Partido Verde, se beneficia de un mejoramiento de imagen. Por primera vez en años, casi 40%, cuenta con una buena opinión del partido tricolor (tabla 1), en tanto que una proporción similar opina así del Verde, cifra igualmente no vista en tiempos recientes.
Llama la atención el consenso sobre la unidad interna en el PRI, 53% cree que es el partido que está más unido y sólo 11% piensa que es el que tiene mayor división entre sus militantes. En contraste, la opinión pública sigue percibiendo al PRD como el que presenta mayor división interna (59%), en comparación con el PAN y el PRI (tabla 2). No obstante, la población ha dado bajo seguimiento a lo que ha sucedido últimamente en ese partido. Por ejemplo, sólo un tercio sabe que este partido acordó expulsar a quienes fueron candidatos de otras organizaciones en las pasadas elecciones.
La disputa por la nominación del nuevo dirigente nacional panista ha sido un asunto de bajo interés para la opinión pública. Si bien la mitad sabe que se llevará a cabo la elección interna de presidente nacional blanquiazul, pocos conocen bien sobre el conflicto suscitado. Sólo 28% dice haber escuchado de los cuestionamientos de varios políticos panistas a la candidatura de César Nava. Entre los enterados del proceso tiende a creerse que existen problemas más que tranquilidad entre los panistas (42%), dice la tabla 3, debido a que “no se ponen de acuerdo”, a que “existen inconformidades por la postulación de César Nava” y a que “Calderón quiere imponer a su candidato”.
Al informar a los entrevistados sobre este proceso panista, se tiende a creer más que es infundada la crítica al presidente Calderón, sobre que quiere influir en la selección del nuevo líder del PAN —tabla 4— (42%). Únicamente 22% piensa que el Presidente sí trata de intervenir, lo que se ve mal. El hecho de que quedara sólo un candidato registrado dista de percibirse como un factor que conduzca a debilitar al PAN (no lo debilita, 56%), dice la tabla 5.
En el caso del PRD, la población respalda claramente la decisión de la dirigencia perredista de sacar de sus filas a quienes compitieron por otras fuerzas —tabla 6— (le parece bien, 60%). Sin embargo, la postura del partido de expulsar a esos militantes, pero abrir la posibilidad de que reingresen se percibe como debilitante (75%), además de calificarse como una estrategia carente de seriedad (79%).
Dado el historial de conflictos al interior del PRD, la gente no concuerda con el pedido de Cuauhtémoc Cárdenas para que renuncie el presidente perredista, Jesús Ortega. La mitad considera que Ortega no debe renunciar para evitar otra pugna interna (tabla 7).
En cambio, sí existe bastante consenso con que para el PRD sería mejor expulsar a Andrés Manuel López Obrador por hacer campaña para otros partidos, aún si el perredismo pierde fuerza (64%). Apenas 24% cree que, aunque produzca conflictos internos, debe mantenerse a López Obrador en el PRD debido a la fuerza que todavía tiene (tabla 8).




