Se duda que un aumento a los salarios del gremio magisterial repercuta en la calidad de la educación
La población está de acuerdo con el aumento salarial a los maestros, pero no cree que ayude a elevar la calidad de la educación. Al evaluar a las partes que intervienen en la política educativa, el sindicato magisterial recibe muy malas calificaciones y sólo el presidente de Venezuela Hugo Chávez obtiene peores opiniones de los mexicanos que la profesora Elba Esther Gordillo, según revela la encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior, llevada a cabo entre el 16 y el 18 de abril.
La mayoría de la población con teléfono no se enteró del reciente aumento salarial al magisterio (sólo 34% sabía de ello). Tras informar a los entrevistados sobre el incremento de 4.7% al sueldo de los maestros, la mitad lo considera justo.
Si bien la población ve justo el aumento salarial a los maestros, las opiniones sobre su posible efecto en la mejora educativa impartida distan de ser óptimas.
Se desconfía que los beneficios logrados por el sindicato en la negociación contractual con el Gobierno lleguen a cada uno de los maestros (poco o nada seguro, 70%) y contribuyan a elevar la calidad de la educación (poco o nada seguro, 68%). De hecho, los mexicanos se dividen al evaluar la calidad de la educación que se imparte en las escuelas públicas: para 32% es buena o muy buena, 26% la considera regular y 39% estima que es mala o muy mala.
Pese a lo anterior, de las partes involucradas en la política educativa, las autoridades gubernamentales tienden a salir avante en el juicio de la opinión pública, no así el sindicato magisterial. Un 60% considera que el Presidente está manejando bien o muy bien la cuestión educativa. Aunque menos, las autoridades estatales tienden a salir bien libradas (bien/muy bien, 42%). En cambio, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) recibe notas más negativas de los mexicanos, pues 39% califica desfavorablemente la manera como maneja la educación, frente a 31% que opina positivamente.
Para la población, el SNTE tiende a ser un lastre en el ámbito educativo. Se piensa que ha sido un obstáculo para el avance de la educación (62%), representa los intereses de algunos grupos que dirigen el sindicato (72%) y funciona más para atender intereses políticos y partidistas (56%). Sólo 31% cree que busca atender las necesidades de los maestros.
Quien de plano no pasa la prueba es la dirigente magisterial, Elba Esther Gordillo, ya que prácticamente la mitad juzga negativamente su papel en la educación. La maestra líder del SNTE tendrá que esforzarse con el fin de mejorar, pues está lejos de ser un ejemplo para los estudiantes.
Al evaluar la imagen de los 24 principales personajes nacionales y extranjeros con mayor mención en las noticias de los medios de comunicación mexicanos en el último mes (datos proporcionados por el servicio de monitoreo Eficiencia Informativa), Elba Esther Gordillo saca la calificación más baja. Se trata de una persona conocida por la enorme mayoría de la población (80% sabe quién es), pero reprobada al opinar sobre su persona: 58% cuenta con una impresión mala o muy mala de ella, superada únicamente por el venezolano Hugo Chávez.



