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06-Marzo-2008

La veían “muy fresa” y fiestera

Raúl Tortolero

No parecía estarse preparando para ninguna guerrilla cuando aquel martes 18 de septiembre, a las 11 de la noche

No parecía estarse preparando para ninguna guerrilla cuando aquel martes 18 de septiembre, a las 11 de la noche, llegaba perfumada y desmadrosa, en un automóvil Neón dorado, a la fiesta de unos amigos de trabajo del Imer en la colonia La Candelaria, en la Ciudad de México.

Se trataba del domicilio donde Lucía Andrea Morett se habría de reunir con quienes conoció por haber realizado su servicio social, entre abril y octubre del año pasado, en el Instituto Mexicano de la Radio (Imer).

Su labor de todos los días, en el turno de la tarde, consistía en grabar su voz para cápsulas informativas, tras una investigación hecha por ella misma mediante internet o vía telefónica. Saldrían al aire en el programa noticioso Revista Antena Radio, entre seis y ocho de la noche.

Testimonios recabados entre sus amigos cercanos (quienes optan por el anonimato) no muestran a unajoven hiperpolitizada o con luces de guerrillera.

Para un compañero suyo, Andrea —nadie la llamaba Lucía, e incluso sus participaciones en el radio fueron rubricadas como “Andrea Morett”—, era extraño que hubiera egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), porque se veía muy “fresa”.

Andrea es descrita como alguien superficial, ególatra, que presumía contar con “profundos estudios actorales” y estar relacionada con gente relevante del medio teatral mexicano.

Bajó de su auto —tal vez prestado, porque regularmente se trasladaba en metro, además de que no cobraba un peso en el Imer por el servicio social— cargando un equipo de karaoke completo, ese que sirve para cantar mientras suenan pistas de canciones. Siempre se mostraba sociable, agradable y fiestera. Usaba ropa de marca, como Zara o Astral Freaks. Nunca se le veía fachosa. Le agradaba beber cerveza o vodka Smirnoff, pero esa noche traía vino tinto, Casillero del Diablo. No usaba drogas.

Pronto estaría bailando desde “Me saludas a la tuya”, de Paquita la del barrio, hasta salsa y rolasanglosajonas.

Y saldría bien servida a las cuatro de la madrugada.

No estaba obligada a hacerlo más temprano, porque no tenía hijos que cuidar o una pareja que laesperara.

Se diría que es una escena natural en una persona de 26 años, egresada de la carrera de teatro.

Mas no todo era juerga para Lucía. Leía mucho. Es definida por una compañera como “muy culta”.

Hablaba poco de política, pero si llegaba a hacerlo, criticaba por igual al gobierno federal que a Andrés Manuel López Obrador, y nunca mencionó la necesidad de adoptar un camino armado.

Antes bien, coinciden todas las fuentes, incluyendo a su padre, era pacifista, centrada y defensora de los derechos humanos, especialmente de los indígenas de Chiapas. Nunca dijo que iría con las FARC, que deseara ser guerrillera.

Por supuesto, Jorge Morett, su padre, intenta deslindar a Lucía Andrea de todo lo que pueda afectarla para mal. Entrevistado, se muestra cauto.

“Sé de sus inquietudes sociales, por los procesos de América Latina, sobre el teatro. Ella es actriz, estudió teatro, hizo su servicio social en el Imer y tiene su registro como locutora. En el sistema de noticias”, cuenta el doctor en Agroecología por la Universidad de Córdoba, en España.

Y entonces amplía la descripción de su hija: le parece muy versátil, y dice que ha escrito obras de teatro, aunque no publicadas aún.

Ha sido asistente de dirección y también ha dado clases para niños. Le interesa mucho el teatro latinoamericano. Especialmente el brasileño, afirma.

—¿Y se reconoce a sí misma como zapatista? Lo digo por su aparición ante Marcos en las instalaciones de Ciudad Universitaria, en la UNAM.

—A ella le tocó ser la que leyera un discurso a nombre de losestudiantes.

—¿Su ideología es zapatista, o marxista-leninista o de quécorriente?

Jorge Morett se ríe.

—Es muy ecléctica. Le gusta desde Rosario Castellanos aKafka, o Lovecraft y cuentos de terror. Le encanta también el teatro, como Bertold Brecht, su biblioteca es variada.

—¿Pero se reconoce políticamente como “altermundista”?

—La verdad no sabría decirte cómo se califica.

—¿O maoísta?

—No (ríe). Tiene inquietudes sociales diversas, pero lo que sí puedo decir es que no está en ninguna línea de violencia.

—¿No le gusta la cuestiónarmada?

—No, por supuesto.

—¿Cómo sabe usted que no? ¿Ella se lo dijo?

—No sé si tienes hijos tú. Ella es cariñosísima con sus gatos, amable y se podría decir... me extraña la pregunta, está contra la violencia. Desde chiquita le molesta e indigna la violencia. Es muy sensible a las injusticias.

—¿Milita ella en algún partido político? ¿No es del PRD o algún otro partido?

—No sé si sea de alguno.

—¿Ni usted tampoco?

—Yo hace muchos años me afilié al PRD, no sé si siga siendo miembro de ese partido.

—¿Usted qué tipo de formación social o política le inculcó a ella en su familia?

—El respeto a los derechos humanos primero, el principio a la libertad de expresión, a la libertad de reunión, de manifestación, de pensamiento, la idea de la dignidad, de la honradez, de no lastimar a otros y de ser lo más honesto posible en esta vida y ante los demás. Y de que en esta vida los principios cuentan y que la dignidad es parte de un valor inconmensurable.

—¿Cómo viajóa para Ecuador?

—Salió el día 31 de enero a Ecuador, casi el día 1 de febrero. Seguramente con escala en Panamá o Costa Rica, las normales.

—¿En qué línea aérea se fue?

—No sé en qué línea, pero se fue directamente.

—¿No pasó a otro país primero, a Cuba?

—No, sólo las escalas, dependiendo la línea.

—¿Ella vive con ustedes?

—Vive con su mamá en México, a veces estamos en México.

—¿Con quién viajó? ¿Fue sola?

—Los días últimos antes de irse, el 27, 28 andaba resolviendo varias cosas, pero no sé con quién viajaría.

Fuentes del Ministerio de la Defensa de Colombia afirmaron ayer no contar con el registro de mexicanos militando en las filas de las FARC, ya sea en plena actividad o dentro del programa de “desmovilizados”, bajo el cual tanto las guerrillas como las Autodefensas se reintegran a la sociedad civil.

Por otro lado, Edison Cisneros, vocero del Hospital Militar de Quito, Ecuador, donde se halla en el séptimo piso Lucía Andrea Morett, aseguró que el estado de la mexicana es “estable” y que no corre peligro.

Cisneros no tiene información de cuándo podría ser dada de alta, ya que tuvo una fractura en el tobillo. En cuanto a su situación jurídica, es reportada sólo como “enferma” y no como detenida.

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