Alfonso Avilés fue víctima de robo de identidad, por lo que lo aprehendieron por vincularlo con elarsenal de la Portales
Trabajaba en paz, como siempre, el pasado miércoles 13 de febrero de 2008, a las 12 del día. Daniel Alfonso Avilés Arce, un tipo joven, de 31 años, oriundo del DF, quien estudió sólo hasta la preparatoria, dueño de la cantina La Única de Coyoacán, ubicada en División del Norte 3096, colonia Atlántida, donde se hallaba en el segundo piso, estaba muy relajado.
Fue cuando de reojo vio en el monitor de su circuito cerrado una escena de acción de Hollywood: unos 20 policías ingresaban apuntando al frente con armas largas. Y cortando cartucho, irrumpían en su establecimiento. Le gritaron: “¿Por qué te escondes?”
A Avilés lo capturaron el mismo día que a Rogelio Mena Ruiz El Chilango, quien iba con otras seis personas y un cargamento de armas de alto poder, transportadas en varias camionetas.
Cinco patrullas Stratus, cuatro motos y una Ram con seis policías atrás, lo esperaban afuera de la cantina. “No me escondo, ¿a dónde me llevan?”, preguntó Avilés, alarmado. Y se percató que habían detenido a su mesero Marino González Hernández, de 48 años, nativo del DF.
“Ahorira te decimos”, tuvo por respuesta, pero no lo supo sino hasta haberse tragado un silencio de muchas horas.
— Me suben a una camioneta Ram de la policía. Me preguntan con quién me juntaba y si había estado en la cárcel. Pero no tengo antecedentes penales, narró Avilés.
—Me pusieron de frente en un cuarto para los fotógrafos de prensa. Me encerraron en otro cuarto con dos policías vigilando. Y sin comer ni beber nada.
Hasta las 22:30 horas lo llevan a la oficina del MP en donde se le informó que estaba en calidad de “presentado”, porque en una camioneta Ram 1500, donde traían el arsenal de la Portales, tenían una tarjeta de circulación(falsa) con su nombre, pero con otra dirección.
Me mostraron la foto de los siete detenidos y del armamento, pero no conozco a ninguno de ellos. Nos dieron entonces de comer y a las 6 de la tarde me dejaron libre.
El abogado Eduardo Sahagún, quien asesora a Avilés, explica que la detención de que fue objeto su cliente fue ilegal por parte de la SSP-DF, ya que sin tener orden de cateo o presentación entraron en propiedad privada y fue detenido sin investigación previa, lo cual es violatorio de sus garantías. Sin embargo, “el MP del DF y la PGR no encontraron prueba alguna que lo incriminara. Por lo cual sin mayor trámite lo dejaron en libertad.
“El robo de identidad se da cuando un criminal accede al banco de datos de la Setravi ilegalmente y obtiene datos personales de algún conductor y los usa para obtener papeles legales, como tarjetas de circulación y engomado, con el fin de encubrir sus actividades ilícitas”, explica el defensor Sahagún.
Daniel Avilés lamenta haber sido víctima de robo de identidad, y la prueba de que no tiene nada que ver con los detenidos —esgrime—, es que está libre, como su suegro y el mesero, y sin ningún cargo.
“Soy una persona honesta y vivo de mi negocio, de la cantina”.



