En entrevista con EXCELSIOR.com.mx el investigador de la UNAM, Adalberto Santana, señala que la filosofía de la democracia está en juego
El golpe de Estado en Honduras responde al desagrado de las cúpulas conservadoras en el poder del país centroamericano, sin embargo, debe entenderse como un precedente para el mundo que aspira a la institucionalización de la democracia.
Adalberto Santana, director del Centro de Investigación sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, asegura que la intervención militar en el país centroamericano es “injustificable”, pues sólo tuvo como argumento la intención de realizar un referéndum.
“No cometió ningún delito, puesto que en su carácter de mandatario tenía las atribuciones de proponer y hacer una encuesta”, sin embargo, hacerlo ver ilegal en contubernio con el poder legislativo y judicial, provocó el golpe de Estado, señala Santana en entrevista con Excelsior.com.mx.
El motivo que dio el Tribunal de Justicia y el Congreso hondureño para sacar al presidente del país el pasado domingo fue la ilegalidad de realizar una encuesta sobre si el día de las elecciones, previstas para noviembre, los hondureños aceptaban o no instalar una urna más para crear una asamblea constituyente que modificara la Constitución y permitiera la reelección.
El investigador de la UNAM define la política del mandatario constitucional como de inclusión y progresista, en contraste con la de algunos empresarios y políticos honduerños conservadores ligados a la mafia cubano americana, a la corrupción, e incluso, al narcotráfico que ven afectados sus intereses ante el avance de políticas de Zelaya.
“Es un golpe de Estado, y así debe llamarse, porque los militares sí entraron violentamente a la casa presidencial y sacaron al mandatario del país”, afirma.
La importancia de la condena mundial al golpe de Estado, explica Santana, es que ante cualquier factor que amenace con la inestabilidad democrática, “Honduras sienta un precedente para que no pueda replicarse en otro país”.
El apoyo internacional se hará visible cuando este jueves Zelaya regrese a su país, como se lo ha propuesto, acompañado del presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, e incluso algunos mandatarios latinoamericanos, como la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y de Ecuador, Rafael Correa; pese a las advertencias del nuevo gobierno hondureño que ya ordenó la captura de Zelaya para ser llevado a los tribunales.
Santana destaca que la reacción del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en condena a la toma de poder de un gobierno espurio también es en ese sentido:
“Imaginemos que a Obama se le ocurre hacer una encuesta y por ello los sectores del ‘pentagonismo’ (o sus opositores) lo van a destituir y a nombrar a otro presidente en una época donde se supone se avanza a la institucionalización de la democracia”.
“No se puede poner en riesgo en la fragilidad de las instituciones democráticas, hacerlo sería ponerse la soga al cuello”, y agrega, que en estos momentos “hay que defender el orden democrático interamericano”.
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