Algunas iglesias han tenido un importante cambio para enfrentar la enfermedad en el mundo
Desde que se descubrió el VIH/Sida, hace 25 años, los gobiernos, las autoridades locales y la comunidad internacional han impulsado varias estrategias de prevención, entre ellas el uso del preservativo.
Sin embargo la gravedad de la pandemia no ha sido suficiente para que algunos líderes religiosos acepten que es necesario hablar abiertamente de métodos de seguridad, higiene y prevención de esa enfermedad.
En el mundo las diferentes religiones han tenido un importante cambio en la lucha y el avance del Sida: en Asia el islam, el budismo, el hinduismo y el cristianismo; en Africa, también el cristianismo en sus diferentes variantes, así como creencias locales.
El catolicismo y el protestantismo en América Latina, al igual que en Europa, donde también se profesa la religión ortodoxa, y el cristianismo en Oceanía, a las cuales se les han sumado cientos o miles de sectas y tradiciones autóctonas.
En entrevista celebrada en el marco de la XVII Conferencia Internacional sobre el Sida, Esther Butendeli, menonita originaria de la República Unida de Tanzania, relató que en su país y en África nadie puede quedar fuera del esfuerzo por prevenir el VIH.
Explicó que el gobierno de Tanzania y las Iglesias hasta hace pocos años dedicaban sus esfuerzos a desacreditarse en el combate contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), al argumentar cuestiones teológicas, ideológicas y hasta políticas.
No obstante, en muchos países del llamado continente negro las políticas oficiales de prevención contra el Sida tuvieron que consolidarse y los líderes religiosos entendieron que la enfermedad pone en riesgo la existencia de comunidades enteras.
Fue así como, al menos en Tanzania, los menonitas establecieron un acuerdo con el gobierno, en donde no existen ataques ni bloqueos de unos a otros en la misión contra el Sida, y se acordó dejar el asunto espiritual a las Iglesias y las cuestiones médicas al Estado.
Butendeli destacó que actualmente cada parte, en su ámbito, ha determinado mantenerse al margen de las atribuciones del otro y es así como se han tratado de sumar esfuerzos para que no se obstruyan unos a otros.
El monje hindú Ashok Row Kaui, a su vez, opinó que las tradiciones y el arraigo de las religiones hacen impenetrable en algunos casos la campaña de prevención contra el VIH/Sida.
Comentó que en India, diferentes líderes religiosos se han reunido para discutir asuntos de la moral, pero mantienen temas sin tratar públicamente como la sexualidad y las relaciones entre los jóvenes, pues señalan que tienen como requisito previo el matrimonio.
Row Kaui explicó que en su país existe una amplia diversidad de conceptualizaciones, pues no solamente las Iglesias y sectas intervienen, sino también los gobiernos provinciales que tienen sus propias leyes en materia de educación.
Esa división facilita que haya un alto grado de contagio entre los jóvenes, la mayoría de ellos personas que pasan de una ciudad a otra en busca de mejores condiciones de vida.
De Perú, el sacerdote católico Zeferino Montín, director del Hogar San Camilo, indicó que esta institución se creó tras varios esfuerzos y actualmente se dedica a orientar a la población, pero es poco lo que logran hacer las organizaciones religiosas de ese tipo.
Reconoció que como en muchas partes del mundo, en Perú la labor preponderante de la Iglesia Católica es orientar para prevenir la enfermedad y dar consuelo a quienes han perdido a sus familiares.
mvg




