El cardenal Norberto Rivera Carrera condenó el “brutal y cobarde atentado”, perpetrado en Morelia la noche del 15 de septiembre y sentenció que “es un crimen que clama justicia al cielo y que preocupa en lo más profundo a la Iglesia”
El cardenal Norberto Rivera Carrera condenó el “brutal y cobarde atentado”, perpetrado en Morelia la noche del 15 de septiembre y sentenció que “es un crimen que clama justicia al cielo y que preocupa en lo más profundo a la Iglesia”.
“Quienes hayan perpetrado estos abominables asesinatos deben saber que podrán escapar impunemente a la justicia humana, pero no librarán el juicio de Dios que, si bien, es misericordioso, también es juez justo que en el fin de los tiempos dará a cada uno, según sus obras”, sostuvo el arzobispo primado de México.
En el mismo sentido, los arzobispos y obispos del país, congregados en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), expresaron su “pesar y tristeza” y calificaron de acto “terrorista” el atentado en contra del pueblo michoacano.
“El derramamiento de sangre jamás será el camino para escuchar ni atender los reclamos o las diferencias de quienes aterrorizan al país, mucho menos cuando se atenta en contra de los civiles, de las familias mexicanas y de gente inocente”, señaló por su parte el presidente de la CEM y obispo de Texcoco, Carlos Aguiar Retes.
Rivera Carrera envió sus condolencias al arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, al gobernador Leonel Godoy, pero, sobre todo, a las familias que sufrieron la pérdida de sus seres queridos a causa de los atentados con granadas.
El cardenal envió, por otra parte, un mensaje a quienes cometieron el atentado:
“¡En el nombre de Dios conviértanse! ¡Dejen de hacer el mal y empiecen a hacer el bien! ¡Tengan temor de Dios y preocupación por su propia salvación eterna que está en peligro ante la atrocidad de sus crímenes que no sólo son movidos por el afán desmedido y perverso del dinero y el poder, sino por el mismo maligno, el mentiroso y homicida desde siempre”, sentenció.
Por su parte, en un comunicado conjunto, la jerarquía católica del país pidió unidad a la población para con sus autoridades y poder llevar a su cumplimiento los compromisos del Acuerdo Nacional por la Seguridad, firmado en Palacio Nacional.
“Llamamos a las autoridades de todos los gobiernos, a los legisladores y a los políticos de todos los partidos, a que velen con firmeza y decisión la aplicación del acuerdo, y busquen con más empeño las iniciativas que prevengan estos horrendos crímenes”, se lee en el texto de la CEM, al cual se adhirieron los obispos y arzobispos del país.
El Episcopado Mexicano y la Arquidiócesis de México concluyeron que “la violencia solo genera violencia”, e hicieron un llamado enérgico a la “la civilidad, a la razón, a que se respeten la paz y las garantías de libertad y justicia en todo el país”.




