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20-Mayo-2008

Guerra intestina mantiene en jaque al cártel de Tijuana

Raúl Flores

Otros grupos delictivos han tratado de prosperar en el territorio que habitualmente controlaban los Arellano Félix

A un año de haberse iniciado en Baja California un operativo conjunto contra el narcotráfico, y con la detención en 2006 de Francisco Javier Arellano Félix El Tigrillo, líder del cártel de Tijuana, esta organización delictiva sufre una guerra interna que la ha puesto en crisis.

El también llamado cártel Arellano Félix o CAF fue señalado por autoridades de México y Estados Unidos como el segundo grupo de narcotraficantes más peligroso del país, además del más sanguinario a la hora de eliminar a sus oponentes.

Por más de dos décadas, el CAF traspasó las fronteras mexicanas para hacer negocios ilícitos con algunos grupos subversivos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con las que realizó intercambios de cocaína por armamento de alto poder, según reportes policiacos.

En Estados Unidos, sus zonas de mayor influencia son aún San Diego, Los Ángeles, Las Vegas, Chicago y Nueva York. En México, los estados que controlaba corresponden a la zona del Pacífico: Baja California, Baja California Sur, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero.

Las ganancias que generó esta organización durante los 20 años de liderazgo de los Arellano Félix, por el trasiego de droga, calculadas por las autoridades en más de 13 mil 800 millones de dólares, han sido la tentación para otros grupos criminales que tienen como negocio el narcotráfico y, en los últimos años, la trata de personas.

Tijuana, por su ubicación, es la “punta de lanza” que cualquier organización dedicada al tráfico anhelaría, menciona al respecto la codirectora del semanario Zeta, Adela Navarro Bello.

“Desafortunadamente nuestra condición de frontera tan rica en términos de recursos económicos con Estados Unidos nos hace ser un punto de atracción del narcotráfico, no nada más de un cártel, sino de varios.

“En ese contexto se dan los enfrentamientos, ya sea de un cártel contra otro por la competencia, o a veces las células de un mismo cártel”, afirma Navarro.

Cárteles como el de Sinaloa, de Joaquín El Chapo Guzmán, ya controlan algunas organizaciones pequeñas dedicadas al tráfico de indocumentados y a la red de prostitución en la zona de tolerancia cercana al puente internacional de Tijuana, lo que genera enfrentamientos con las células de los Arellano Félix, de acuerdo con fuentes de corporaciones policiacas.

Entre los hombres fuertes del CAF se encuentra Fernando o Francisco Sánchez Arellano, mejor conocido como El Ingeniero, hijo de Alicia Arellano Félix.

Sánchez Arellano es considerado el último eslabón de esa familia para sacar a flote la dinastía.

El Ingeniero se disputa el control de esta organización delictiva con el lugarteniente de mayor confianza de los hermanos Arellano Félix.

El Teo, El T, El Tres letras, El K-1 o El Álamo, Teodoro García Simental, ha formado una célula que controla una parte de Tijuana, lo que genera constantes enfrentamientos con sicarios de El Ingeniero, como el del pasado 26 de abril en el bulevard Insurgentes.

García se inició en el cobro de cuentas, levantones y ejecuciones, y recibía las instrucciones directas de Francisco Javier Arellano Félix, pero después sólo trataba con Gustavo Rivera Macías el P-1, capturado en marzo pasado.

Lo que antes se consideraba una organización criminal que dominaba todo Baja California, ahora está dividida en cinco células, incluyendo la del Teo.

La segunda célula identificada por la policía es comandada por Jorge Briceño El Cholo o El 5-5, quien es mencionado por las autoridades federales mexicanas y de Estados Unidos como el hermano de la esposa de Javier Arellano Félix.

El Cholo moviliza la mayor parte de la droga, además de que tiene a su mando sicarios entrenados en el uso de armamento de nueva generación y con disciplina militar.

Luego está Saúl Montes de Oca, El Ciego o El Licenciado, conocido por sus habilidades como sicario. Se dedica al secuestro, robo de camionetas de valores y el traslado de drogas en las garitas de la franja fronteriza.

El Ciego es respaldado por dos sicarios, El Max y El Herrera, y su zona de influencia, precisan las autoridades, está en la delegación Otay, Centenario, La Mesa y Los Pinos.

De recién ingreso al cártel de los hermanos Arellano Félix se ubica a Armando Villarreal El Gordo, subordinado de su primo, Arturo Villareal, El Nalgón, detenido junto con El Tigrillo en agosto de 2006.

Villarreal tiene los mejores contactos en el aeropuerto de Guadalaja para transportar droga a Tijuana, además de que cobra el derecho de piso a grupo de narcomenudistas y de polleros.

El último en la lista es Pedro Ignacio Zazueta, El Pit, o El A-2, con clave “Pedro”, encargado de los cobros del cártel en las colonias la Libertad y Postal. Tiene bajo su mando al sicario conocido como El Jimy o El 7-7.

Pero el aseguramiento de droga, dinero y armamento logrados mediante el Operativo Conjunto Tijuana ha sido un duro golpe para esta organización del narcotráfico, que ha visto mermado su capital económico y, por ello, se ha dedicado en el último año a cometer otros delitos para generar recursos.

Sergio Aponte Polito, comandante de la Segunda Región Militar destacamentada en Tijuana, asegura que el cártel de los Arellano Félix está exterminado, y que esto se debe a los constantes decomisos de armas, droga y dinero que le han propinado en los meses recientes.

“(Estos) resultados han minado las bases económicas de la delincuencia organizada y están propiciando su desequilibrio”, asegura.

El declive del cártel de Tijuana inició con la detención del principal líder de la organización y hermano mayor del clan, Francisco Rafael Arellano Félix, quien cumplió una condena de 11 años en México entre 1993 y 2004 por tráfico de drogas y posesión de armas de uso exclusivo del Ejército.

Permaneció en prisión hasta su extradición a Estados Unidos en 2006.

Allí fue condenado en 2007 a seis años de prisión, pero logró su libertad anticipada tras cumplir un año y medio de encarcelamiento, debido a que se le tomaron en cuenta los años que había pasado detenido.

Tras la detención de Francisco Rafael, Ramón, el segundo en la estructura de la familia Arellano Félix, tomó las riendas de la organización criminal.

Nueve años después de asumir el liderazgo, Ramón Arellano Félix fue muerto en un enfrentamiento el 10 de febrero de 2002 en Mazatlán, Sinaloa.

Con la muerte de Ramón, Benjamín Arellano tomó el mando del cártel de Tijuana, pero el gusto le duró sólo unas semanas.

El tercer hermano en la dinastía Arellano Félix fue detenido casi al mes de la muerte de Ramón en el fraccionamiento La Escondida, de la ciudad de Puebla, en la zona de Manuel González y Cholula.

Con la detención de Benjamín, Francisco Javier Arellano Félix, conocido como El Tigrillo, fue quien permaneció como uno de los principales administradores del CAF.

El menor de los siete hermanos se declaró culpable el 7 de septiembre de 2007, al aceptar que manejaba una agrupación criminal y que incurrió en lavado de dinero.

Extraoficialmente se menciona que El Tigrillo firmó un acuerdo con la Corte del Distrito Sur de California en los Estados Unidos para evitar la pena de muerte y negociar la cadena perpetua.

Esto, por revelar nombres o datos sobre las actividades ilícitas que se cometen en las organizaciones de narcotraficantes.

Con los hermanos Arellano Félix fuera de la actividad delictiva, el cártel de Tijuana atraviesa por un proceso de crisis que terminará en su desaparición, afirman tanto autoridades de México como de Estados Unidos.

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