En la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM existen grupos que apoyan abiertamente a ambas guerrillas y hasta controlan una oficina y una cafetería. Las autoridades aseguran que eso es libertad de expresión, no activismo
Simpatizantes de los grupos guerrilleros de las FARC de Colombia y del EPR de México comparten una oficina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En el edificio de la Facultad de Filosofía y Letras, en la planta baja, frente a la biblioteca Samuel Ramos, está el cubículo del Núcleo Mexicano de Apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo. En la pared del fondo hay un letrero pintado con formalidad con el logotipo oficial: “FARC-EP”, con una bandera de Colombia.
En ese mismo local está la cafetería-despacho del Comité Cerezo, una organización de derechos humanos dirigida por Francisco y Alejandro Cerezo Contreras, hijos del jefe máximo y fundador del Ejército Popular Revolucionario (EPR), Tiburcio Cruz Sánchez.
Las dos oficinas comparten el mismo espacio y sólo están divididas por un muro falso de tablarroca. En la parte del frente está el Comité Cerezo y en la parte posterior el Núcleo Mexicano de Apoyo a las FARC-EP.
Una revista llamada Voz Bolivariana que reparten en el espacio de los simpatizantes de la guerrilla colombiana tiene la firma de Núcleo Mexicano de Apoyo a las FARC-EP, según el número 16 de noviembre de 2006, entregado ahí mismo. En la revista se dedican a promover la unidad latinoamericana, el reconocimiento de las FARC como fuerza beligerante y el apoyo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. La revista también se dedica a cuestionar al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y al embajador de Colombia en México, Luis Camilo Osorio.
En las paredes de la oficina también hay propaganda de las FARC: “En Bolívar nos encontramos todos”, “40 años combatiendo por la paz. FARC”, y un congreso de 2007. Una joven que trabaja en el interior de la oficina, llamada Mariana, afirmó que el cubículo es del Movimiento Mexicano de Solidaridad con la Lucha del Pueblo Colombiano, aun cuando en la pared dice: “FARC-EP”. De hecho la propaganda que ella misma entrega en la mano dice que son del Núcleo Mexicano de Apoyo a las FARC. En las paredes hay carteles de Manuel Marulanda Vélez (Tirofijo), comandante en jefe de las FARC-EP.
En la puerta de acceso a las dos espacios hay una pintura de Simón Bolívar, con una de sus frases: “No hay mejor medio de alcanzar la libertad que luchar por ella”.
El director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Ambrosio Velasco Gómez, afirmó que es falso que haya oficinas de las FARC y del Comité Cerezo. “Aquí no hay ningún espacio de los hermanos Cerezo, ellos nunca están aquí, es mentira. Y tampoco hay un cubículo de las FARC. Son mentiras”, señaló. “Lo que hay es libertad de expresión y hay jóvenes que simpatizan con los movimientos. Sí hay propaganda de Hugo Chávez, y de las FARC, y de todos, pero es la libertad de expresión”, afirmó.
Consultado en la cafetería del Comité Cerezo en la UNAM, Francisco Cerezo Contreras, identificado como hijo del guerrillero Tiburcio Cruz Sánchez, afirmó que ellos sí tienen ahí un espacio de su organización que es de derechos humanos. “Nosotros no tenemos vínculo con nadie. Somos una organización civil que pelea por los derechos de los presos políticos y no sabemos nada del EPR ni de las FARC”, dijo. “Tenemos aquí una cafetería en la Facultad de Filosofía, porque tenemos que mantenernos de algo”, dijo.
Los hermanos Cerezo Contreras no aceptan que son hijos del comandante en jefe y fundador del EPR, Tiburcio Cruz Sánchez, aun cuando los órganos de inteligencia del gobierno federal y del Ejército mexicano lo afirman. De hecho, dos de los hermanos Cerezo permanecen encarcelados en el penal de máxima seguridad del Altiplano, acusados por atentados con bombas.
“Yo no me reconozco como hijo de Tiburco Cruz. Las autoridades de inteligencia dicen que lo soy, pero nosotros no lo reconocemos y lo ignoramos”, aseguró Francisco Cerezo, en entrevista en su cafetería de la UNAM.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia tenían oficinas de representación en México hasta 2002, cuando el presidente Vicente Fox Quesada forzó el cierre. El dirigente Luis Alberto Albán Urbano, alias Marco León Calarcá, fue el portavoz de la guerrilla en México desde 1993 y tuvo que cerrar la oficina en esa época por presión del gobierno de Colombia. Ellos tenían una oficina formal y legal en la calle Diagonal San Antonio, en la colonia Del Valle, en la Ciudad de México.
La guerrilla de las FARC, de orientación marxista-leninista, surge en 1964 en la región de Marqueatalia (departamento del Tolima), con apoyo del Partido Comunista Colombiano. Durante 40 años, las FARC han realizado acciones subversivas y de guerrilla. Ellos se describen como un ejército del pueblo que representa una alternativa popular de poder, pero los gobiernos de Colombia y Estados Unidos los define como una organización terrorista que se financia con el narcotráfico, la extorsión y el secuestro.



