Los recursos extra que ha obtenido la paraestal no han ayudado a abatir la pobreza, señala investigación
El dinero extra que desde 2003 ha obtenido Pemex por los elevados precios internacionales del petróleo no ha incidido directamente en el abatimiento de la pobreza.
Estudios del Centro de Análisis e Investigación Fundar demuestran que a pesar de que entre enero de 2003 y junio de 2006 la paraestatal obtuvo 391 mil millones de pesos más de lo previsto, los recursos no han ido a los estados con mayor índice de pobreza, sino a los que tienen niveles de desarrollo más altos.
Ni siquiera los municipios y comunidades en los que la empresa realiza actividades de exploración, extracción o refinación de crudo han logrado mejorar sustancialmente su nivel socioeconómico por medio de las donaciones que les hace Petróleos Mexicanos (Pemex).
El presidente Felipe Calderón ha asegurado que la aprobación de su propuesta de reforma energética permitiría abatir la pobreza extrema, así como brindar educación, salud e infraestructura de vivienda a todos los mexicanos.
Pero a pesar de que el régimen fiscal de la paraestatal fue modificado en 2006 para garantizar que una décima parte de los excedentes petroleros se destine al Fideicomiso para la Infraestructura de los Estados, que en teoría debería financiar sólo proyectos que ayuden a disminuir la pobreza, los instrumentos legales y de acceso a la información no permiten comprobar que haya sido así.
Por medio de solicitudes de acceso a la información, Fundar pudo comprobar que los gobiernos estatales han usado ese dinero en otros fines. Por ejemplo, 124 millones de pesos entregados a Chihuahua se utilizaron para construir un estadio de beisbol, y seis millones de pesos que recibió Yucatán se canalizaron a un fondo para la restauración de templos católicos.
Además, afirma ese centro de análisis, las reglas del Fideicomiso no propician el abatimiento de la pobreza ni una distribución adecuada entre estados pobres y ricos.
La proporción de excedentes petroleros que recibe cada entidad depende de su eficacia para recabar impuestos y de la cantidad de personas que en él viven.
La mitad de los excedentes petroleros del Fideicomiso para la Infraestructura de los Estados ha beneficiado a tres entidades con índices de desarrollo humano altos: Nuevo León, Jalisco y el Distrito Federal; y a tres de nivel medio: Estado de México, Veracruz y Tabasco.
En cambio, sólo 2% ha beneficiado a dos de los estados con mayor nivel de marginación: Oaxaca y Guerrero, precisa Fundar.
Pemex también cuenta con un Fondo de Desarrollo Social que administra recursos que la paraestatal dona a los estados para ayudar a las comunidades asentadas en los lugares en los que tiene operaciones.
Tampoco ese fondo ha incidido significativamente en las condiciones socieconómicas de la población, pues Fundar asegura que estados con reservas de gas y petróleo, como Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Campeche y Tabasco, reportan elevados índices de marginación, exclusión y desigualdad social, y una parte importante de sus habitantes no tiene acceso a servicios básicos.
Asimismo, señala, los estados en que opera Pemex enfrentan impactos negativos a la salud y al ambiente que la paraestatal provoca, y daños a agricultura, pesca y ganadería.
El descontento que la paraestatal ha generado entre las poblaciones en donde está asentada motivó que aplicara hace más de una década una estrategia de compensación mediante donaciones —de asfalto, combustible, bienes inmuebles en desuso— y ayuda a programas sociales y proyectos productivos.
En los 11 años analizados, Fundar detectó que de 1995 a 2006 Pemex donó nueve mil 528 millones de pesos en beneficio de comunidades, sobre todo en Campeche y Tabasco.
Sin embargo, no existen criterios claros que conduzcan las decisiones del Consejo de Administración sobre a quién y qué proyectos beneficiar.
Al comparar el listado de los municipios que son prioritarios para Pemex en su estrategia de ayuda a la mitigación de la pobreza con los índices de marginación elaborados por el Consejo Nacional de Población, resulta que el grado de marginación no es un criterio significativo a la hora de donar recursos.
Sólo cuatro municipios, 3.2% del total de los que apoya, son de marginación muy alta. En cambio, 52% están clasificados como de marginación baja o muy baja.
Fundar advierte que debe garantizarse que los ingresos petroleros contribuyan a mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.
Además, deben continuar las aportaciones a las comunidades y municipios, pero para ello, señala esa fundación, en el debate sobre la reforma energética debe plantearse el tema de establecer reglas claras y equitativas en el reparto de los recursos del Fideicomiso, y mecanismos de transparencia con el fin de saber si el dinero entregado por la empresa paraestatal se invierte adecuadamente.



