En la zona de Tierra Caliente se habla de un hombre que ha logrado huir, incluso ya capturado y esposado
ZIRÁNDARO, Gro.— En la zona de Tierra Caliente, entre Guerrero y Michoacán, comienza a nacer una leyenda: según dicen los pobladores, en este municipio se ha visto a un hombre con proezas dignas de un guión hollywoodense.
Se trata de Pascual Monje Solís, alias El Monje, el mismo que enfrentó en un tiroteo de más de 24 horas a cerca de 200 elementos policiacos y militares sin que fuera detenido.
La fama de El Monje, militar retirado, se extiende rápidamente porque, junto con un cómplice, resistió el embate de policías ministeriales, estatales preventivos y de quienes fueran sus compañeros hasta hace algunos años.
Pascual, de quien se dice debe al menos nueve muertes y para las autoridades ministeriales “es un matón a sueldo”, es buscado por la autoridad, con más insistencia, desde el 29 de julio de este año, después de asesinar a un elemento de la Policía Ministerial.
Un mando de la Policía Ministerial, quien pidió no ser identificado, reveló a Excélsior que ese 29 de julio tres agentes estatales se bajaron de una camioneta oficial para comprar paletas a un menor, en una calle de Pandacuareo, comunidad de Zirándaro.
Cerca de donde estaba el carrito de paletas se encontraba El Monje, quien al saberse culpable de algunos homicidios, “sintió que los compañeros iban por él y les disparó. Mató a uno y dejó heridos a los otros dos”, comentó la fuente.
Pascual Monje logró huir, pero fue identificado; las pesquisas llevaron a los investigadores hasta la comunidad de La Mesa, caserío sitiado a 45 minutos de Zirándaro.
A La Mesa se llega a través de una brecha difícil de transitar con automóviles, sólo camionetas altas y vehículos todoterreno llegan hasta ese sitio ubicado en la sierra.
El mando policiaco relató que conforme avanzaron las investigaciones respecto de Pascual Monje, se supo de su peligrosidad y la fama pública por sus “hazañas” para burlar a las autoridades.
El reportero Israel Flores, del diario El Debate, de Ciudad Altamirano, relata que una de las anécdotas atribuidas a El Monje es el escape de una camioneta de la PGR, donde era trasladado rumbo a Iguala. “Lo llevaban maniatado cuatro elementos. Se quitó las esposas para golpear a los agentes y luego se lanzó al río Balsas, desde el puente de Coyuca de Catalán.
“Sabíamos de su fama, pero no creíamos que fuera para tanto”, dijo el agente, quien también habla de la capacidad del fugitivo para hacer disparos precisos.
Sobre la historial de Pascual Monje, las autoridades estatales dicen que perteneció a las Fuerzas Especiales del Ejército y se habla de su preparación en el extranjero con altas calificaciones.
Monje Solís perteneció al cuerpo de Guardias Presidenciales en la administración de José López Portillo. Fue capacitado en técnicas de supervivencia extrema en Estados Unidos y tomó cursos de antiterrorismo en Israel.
Recientemente se le vincula con el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
Se sabe que Pascual Monje vive y que, por lo menos hasta la madrugada del domingo, habitaba en una casa de 30 por 30 metros, construida con adobe. “Sabemos que ahí estaba con su madre, pero de ella tampoco conocemos su paradero”, dijo uno de los policías ministeriales que estuvo en el intento de captura.
El enfrentamiento con la Policía Estatal se inició poco después de las 7:00 horas del sábado; Pascual Monje, buscado por el homicidio del policía Francisco Lara Catalán, no se entregó a las autoridades y durante 15 horas las mantuvo a raya.
El policía ministerial Antonio Avilés Mendoza cayó muerto en el primer enfrentamiento.
De acuerdo con los informes oficiales, el militar retirado utilizó dos rifles M-1 y un fusil tipo Galil calibre 7.62; con esas armas y miles de cartuchos, también resistió a los militares del 40 Batallón de Infantería, quienes se incorporaron a la refriega 12 horas después.
A partir de las 19:00 horas del mismo sábado, el Ejército se hizo cargo del operativo y Pascual Monje ofreció varias veces entregarse; dicen algunos testigos que les gritaba a los militares que “con ellos no quería pelear”.
Finalmente, Pascual Monje Solís logró darse a la fuga; la evasión fue comprobada por elementos castrenses la mañana del domingo.




