“Sería terrible que por un incidente se afecte el interés de dos o tres países”: Manuel Espino
Bogotá.- El presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), el mexicano Manuel Espino, afirmó hoy aquí que “sería terrible” que el caso de la mexicana Lucía Morett afecte las relaciones entre México y Colombia.
Espino dijo que “sería terrible que por un incidente se afecte el interés de dos o tres países”, en alusión al caso de Morett, quien sobrevivió al ataque colombiano a un campamento de las FARC en Ecuador, el 1 de marzo pasado.
El titular de la ODCA, entidad que instalará este viernes en Bogotá el foro “Inseguridad, dolor evitable”, opinó que el caso de Morett y de los otros cuatro mexicanos que murieron en el ataque debe ser resuelto por ambos países “a la luz del derecho internacional”.
Pero “prioritariamente, debe ser resuelto a la luz de las necesidades de nuestros pueblos”, añadió el también ex presidente del Partido Acción Nacional (PAN) de México.
El 1 de marzo pasado, tropas colombianas incursionaron en Ecuador para atacar un campamento clandestino de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), operativo en el que murió una veintena de personas, entre ellas el jefe rebelde Raúl Reyes.
En el bombardeo también fallecieron los jóvenes mexicanos Juan González del Castillo, Fernando Franco Delgado, Soren Avilés Ángeles y Verónica Velásquez.
Morett logró sobrevivir al ataque junto a dos colombianas. Las tres mujeres, quienes resultaron heridas durante el operativo, fueron rescatadas por tropas ecuatorianas y en la actualidad se encuentran bajo la protección del gobierno de Nicaragua.
La estudiante mexicana, que permaneció internada durante más de un mes en el Hospital Militar de Quito, denunció que los soldados colombianos que llegaron al campamento tras el bombardeo remataron a varios sobrevivientes del ataque.
“Es lamentable que haya habido pérdidas humanas, pero en el momento de enfrentar el crimen organizado, las balas no reconocen nacionalidad (...) Ahí donde estaba la guerrilla se dirigió el operativo”, aseveró Espino.
El político mexicano rechazó que “se esgrima el argumento leguleyo por encima del argumento humanitario. No todo lo que es justo es un reflejo de la ley, y no todo lo que es conveniente está plasmado en la ley, y no todo lo que es legal es justo”.
Respecto al llamado que hizo el presidente venezolano Hugo Chávez a las FARC para que abandonen el camino de las armas como opción para buscar el poder, Espino se mostró escéptico respecto a que el mandatario “sea sincero en su expresión”.
“Del dicho al hecho hay mucho trecho. Yo espero que en los hechos (Chávez) acredite que efectivamente él desestima la opción armada de la guerrilla como un camino a seguir en estos tiempos, porque se había tardado”, subrayó.
En cuanto al caso de Ecuador, en cuyo territorio estaba el campamento rebelde, Espino dijo que esperaba que “prime la sensatez y sensibilidad política del presidente Rafael Correa, para no desestimar a priori lo que ha sido una evidencia”.
Sostuvo que el gobierno de Quito debe estar abierto a analizar la información de las computadoras que fueron incautadas a Reyes tras el operativo militar, cuyos archivos implicarían a funcionarios de la administración de Correa con las FARC.
“Eso no hay que desestimarlo a priori, hay que estar abierto a que se revise, al final se trata de darle seriedad a la lucha contra el crimen organizado”, enfatizó Espino.
Insistió en que “si un gobierno, del país que sea, se descubre o se encuentra un vínculo con el crimen organizado, hay que reconocerlo y combatirlo”.
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