Una marcha que apelaba a la tolerancia e invitaba a todo el que quisiera participar a unirse terminó dividida. Contrario a su propósito inicial, no hubo cabida para todos.
El secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, encabezó la “1ª Marcha contra el Estigma, la Discriminación y la Homofobia” entre gritos de quienes no querían que estuviera con ellos.
“¡Que se vaya! ¡Mentiroso! ¡Fuera... homofóbico! ¡Oportunista!”, le gritaban algunos de los manifestantes.
En el banderazo de salida de la columna de la Independencia lo que menos prevaleció fue la tolerancia: algunos grupos se apretujaban contra el funcionario federal para impedir que avanzara.
Antes, en un templete improvisado a un costado del Ángel de la Independencia, el propio secretario de Salud se unió al grito “¡No a la discriminación, no al estigma y no a la homofobia!”, frente a los presentes.
Ésta es la primera vez que un secretario federal encabeza una marcha. “Con mi presencia en esta marcha expreso mi convicción y mi rechazo a toda forma de discriminación, (...)”, dijo en su mensaje.
En ese momento, un hombre de chamarra negra comenzó a gritar: “Eres un mentiroso y homofóbico”. Algunos más hicieron eco al comentario.
Pero no fue hasta que iba a dar el banderazo de salida cuando los abucheos contra el funcionario se intensificaron “que se vaya, que se vaya”, le pedían.
Aún así, la marcha se inició alrededor de las 13: 10 horas. Al frente iban Córdova Villalobos; el director del IMSS, Juan Molinar Horcasitas; el secretario de Salud capitalino, Armando Ahued; el director general de Censida, Jorge Saavedra, y el presidente de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza.
Mientras caminaban, los funcionarios exclamaban: “No a la homofobia, sí al respeto”. Atrás de ellos venían los grupos de activistas, miembros de la comunidad lésbico-gay, personas infectadas con VIH, trabajadoras sexuales, organizaciones de la sociedad civil que trabajan con mujeres, hombres, jóvenes y niños en el tema del virus.
Participaron tanto mexicanos como bolivianos, colombianos, peruanos, hondureños, brasileños y ciudadanos de otros países latinoamericanos que ya se encuentran en México, listos para la XVII Conferencia Internacional sobre Sida que comienza hoy.
A la altura de la Glorieta de la Palma la marcha se partió en dos. El contingente que encabezaba se adelantó aproximadamente un kilómetro, porque los miembros del partido Social Demócrata retrasaron el avance.
Sin embargo, el ambiente multicolor de la protesta no murió: jóvenes gritaban, cantaban y pedían acabar con la homofobia, y la bandera de la diversidad se ondeaba por Paseo de la Reforma.
Un ángel también caminaba alegre. Se llama Franco, es homosexual, y desde hace 14 años vive con el VIH. Las alas de su traje representan la libertad que siente.
“Es importante que sepan que existimos, que nos somos entes raros. Lo más importante es respetarte a ti mismo y, claro, respetar a los demás, y no pedir tolerancia, pero ser intolerantes, a veces somos un poquito ridículos”, comentó.
En el Zócalo, Córdova Villalobos y Molinar Horcasitas se retiraron antes de que todos los manifestantes terminaran de llegar, ahí ya estaban presentes funcionarios de la Ciudad de México. En representación del jefe de Gobierno, Marcelo Ebrad, quien estaba anunciado en el acto, acudió el subsecretario de Programas Metropolitanos, Héctor Hernández.
Al retirarse, el secretario de Salud federal pidió tolerancia para quienes lo abuchearon. “Debemos predicar con el ejemplo. Si decimos que queremos tolerancia, debemos ser tolerantes”, solicitó.




