El secuestro es una actividad mundial tan antigua que nadie sabe en realidad cuándo empezó. Narran las leyendas aquellos pasajes donde alguna princesa era llevada contra su voluntad y encerrada en la torre más alta de un castillo custodiado por un dragón.
Pero no era cuento. En realidad se trataba de un hecho real a través del cual no sólo se obligaba a las princesas a desposarse, sino que se pedían algunas prebendas o, en su caso, se fijaban condiciones de guerra. Siempre ha sido un mecanismo de negociación.
En México, los primeros secuestros de que se tiene registro como tales, ocurrieron en la década de los 60 y principios de los 70. Los primeros blancos fuero Julio Hirshfield Almada, director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, y el suegro de Luis Echeverría, Rubén Zuno.
Fueron estos secuestros de tipo político, pero tuvieron también su lado económico.
Secuestro proviene del latín sequestrare, que significa aprehender los ladrones a una persona, exigiendo dinero por su rescate.
A partir del secuestro como un hecho, han aparecido distintas variantes, como la detención arbitraría, la privación ilegal de la libertad, la detención ilegal, cárcel privativa, secuestro para extorsionar, robo de personas y otras denominaciones, que en el camino provocaron confusión con el plagio.
Aunque de manera cotidiana “plagio” se utiliza como sinónimo de secuestro, esto podría ser un error. Plagiar en todo caso es copiar obras ajenas.
En la Biblia y el Corán se citan castigos ejemplares para quienes cometieron el delito. En el Éxodo se lee: “Y el que secuestre a un hombre y que en efecto lo venda, o en cuya mano haya sido hallado, ha de ser muerto sin falta.”
Según la historia, los primeros secuestros como tales ocurrieron en 1869, en España. Mariano Jiménez Huerta escribió en su Derecho Penal Mexicano tomo III, sobre misteriosos mensajes que aparecieron planteando la alternativa de su muerte o su rescate a precios abrumadores que se hacía preciso conseguir en gestiones difíciles a breve plazo.
A partir de una crisis por la proliferación del secuestro en México, en 1871, se empezó a incluir en las leyes como delito. En ese año se incluyó en el artículo 626 del Código Penal, donde se inscribe que el delito de secuestro se comete, apoderándose de otro por medio de violencia, de amagos, de amenazas, de la seducción y el engaño, y su castigo alcanzaba hasta la pena capital.
De acuerdo con un estudio elaborado por la organización no gubernamental IKV-Pax Christi, México ocupa el primer lugar en el número de secuestros a escala mundial, un delito que afecta a otros países de Latinoamérica, donde aumentaron los casos dramáticamente en los últimos años.
El estudio divulgado en Bogotá, Colombia, el jueves pasado, aseguró que en todo el mundo aumentó el secuestro en los últimos años y que en 2006 se reportaron oficialmente 25 mil casos, una cifra que podría ser superior e incluso llegar a los 100 mil.




