MORELIA.— Michoacán cumplió su tercer día sin violencia y el primero de la Operación Conjunta ordenada el jueves por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.
Cerca de las 12:00 horas inició la movilización. Esta vez, los policías federales van resguardados por militares.
El primer convoy, formado por más de 50 vehículos, recorrió Morelia, y el desfile de tanques y camiones blindados causó sorpresa entre la población, además de incertidumbre.
Morelia es donde se instalaron los primeros retenes. A los soldados se les ve siempre en alerta. Llama la atención que ahora no son sólo tanques blindados y fusiles tipo Barrett, también portan morteros.
Los más de cinco mil elementos de las fuerzas federales se repartieron en Morelia, Uruapan, Apatzingán y Lázaro Cárdenas, es decir, las ciudades del estado con mayor presencia de la delincuencia organizada.
Esta vez los policías, resguardados por el Ejército, pudieron llegar sin contratiempos a su destino. En Lázaro Cárdenas los agentes se hospedaron de nueva cuenta en el Hotel Sol de Pacífico, donde el domingo y el lunes pasados fueron atacados por sicarios.
Durante el trayecto, los policías siempre fueron con el dedo en el gatillo de las armas largas; no perdían de vista a todo vehículo que se acercara al convoy.
En Apatzingán los recorridos se comenzaron a realizar en la zona urbana, revisan vehículos y a sus ocupantes. Los objetivos son principalmente unidades lujosas, camionetas pick-up y automotores con vidrios polarizados.
Con la presencia de las fuerzas federales en Michoacán, se observó además un repliegue de policías estatales y municipales. Son pocas las patrullas locales que circulan por las ciudades intervenidas.
Aunque las agencias del Ministerio Público en la entidad funcionan con normalidad, los agentes de la Policía Ministerial local permanecen, en buena parte, en sus cuarteles.
El operativo
El nuevo despliegue en Michoacán lo coordinan la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Procuraduría General de la República.
Los objetivos son combatir la logística operativa del narco, su organización y capacidad de fuego y su protección por redes institucionales.
La SSP colaborará con mil 500 elementos, la Sedena con dos mil 500 más y Marina con mil 500.




