El País destaca que 'la reforma mantiene la puerta cerrada a cualquier tipo de inversión privada, nacional o extranjera'
Madrid.- El Senado de México prevé aprobar hoy la reforma energética, asignatura pendiente desde hace dos décadas, y que aleja cualquier fantasma con respecto a la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex), destacó hoy el diario español El País.
En su edición de este jueves, el rotativo apuntó que Pemex podrá desde ahora gestionar sus recursos financieros sin el aval previo de la Secretaría de Hacienda del gobierno de México.
Sin embargo, aclaró, 'la reforma mantiene la puerta cerrada a cualquier tipo de inversión privada, nacional o extranjera'.
'Este último punto, que aleja cualquier fantasma de privatización, ha sido vital para que tanto el PRI como el PRD suscriban la iniciativa del gobierno del PAN', acotó.
El diario español explicó que la reforma energética es una asignatura pendiente en México y los sucesivos gobiernos desde Carlos Salinas de Gortari intentaron, sin conseguirlo, reformar el monopolio estatal del petróleo.
El crudo en México, además de ser una fuente indispensable de recursos, pues más del 40 por ciento del presupuesto del país procede de Pemex, constituye un motivo de orgullo nacional, el último bastión del nacionalismo revolucionario, dijo.
'De ahí que no haya sido fácil poner de acuerdo a todos los partidos en una reforma que, aunque más suave de lo que pretendía el presidente, Felipe Calderón, libera a la empresa del férreo corsé del Estado, aunque sin llegar a quitárselo', abundó.
No obstante, señaló que esta reforma resucita otro fantasma.
'En vez de una real reforma energética, la que necesitaría Pemex para explotar nuevos yacimientos en aguas profundas y modernizar su planta petroquímica, se trata sólo de una reforma política, cocinada por senadores y diputados en vez de por ingenieros y economistas', sostuvo.
Incluso recalcó que curiosamente, los primeros que han salido a defender en televisiones y periódicos el calado de las medidas adoptadas son los representantes de la oposición.
'La explicación puede estar en que los partidos políticos mexicanos, que no se encuentran en su mejor momento de imagen ante la opinión pública, han intentado por todos los medios que sus diatribas externas e internas no perjudiquen el acuerdo', consideró.
'Esto tal vez porque saben que si en algo están de acuerdo los mexicanos de uno u otro color político es que con el petróleo no se juega', subrayó.
Recordó que desde su creación a principios del siglo XX, la industria petrolera había estado en manos de empresas británicas y estadunidenses y la nacionalización llegó en 1938, de manos del entonces presidente Lázaro Cárdenas.
'Desde ese momento, el petróleo se convierte en el símbolo más evidente del nacionalismo revolucionario y en la solución casi mágica de los problemas de los gobiernos sucesivos del Partido Revolucionario Institucional (PRI)', agregó.
egc




