Carlos Morales Gil considera irresponsable asumir que los problemas de Pemex pueden resolverse por "la buena voluntad colectiva"
Sería irresponsable asumir que los problemas de la industria petrolera pueden resolverse por la buena voluntad colectiva, sostuvo el director general de Pemex Exploración y Producción (PEP), Carlos Morales Gil.
"Debemos tener claro que los problemas técnicos deben ser resueltos con base a las opiniones de los expertos, y confiando en el juicio de quienes elegimos para diseñar las leyes que rijan a este país", agregó durante su intervención en el debate sobre la reforma energética.
Sin mencionar la consulta sobre la reforma energética prevista por el gobierno capitalino para el 27 de julio próximo, el funcionario de Petróleos Mexicanos (Pemex) dijo que debemos darle certidumbre al futuro petrolero de los mexicanos.
Esto supone renovarnos y reconocer que debemos iniciar una nueva etapa a través de un Pemex más fuerte y con un marco regulatorio eficiente, añadió en el debate con el tema "Exploración, explotación y restitución de reservas probadas" en el Senado de la República.
Morales Gil consideró que el tamaño de los desafíos de Pemex requiere la adecuación del marco regulatorio actual, ante la evidencia de fallas institucionales que han perseguido al sector energético durante muchos años.
Debemos comprender que la era del petróleo fácil terminó, y los retos por enfrentar implican ser más efectivos, más eficientes y tomar decisiones basadas en criterios técnicos que beneficien a los mexicanos y no en juicios ideológicos que no benefician a nadie, "o debiera decir que sí benefician", aclaró.
El director general de PEP subrayó que para asegurar el suministro de hidrocarburos en el país se requiere facilitar la operación de Pemex en un marco de decisiones eficientes y en un ámbito de transparencia, como lo propone la iniciativa de reforma energética del Ejecutivo.
"Pemex necesita la reforma, requerimos operar con mayor flexibilidad" para asegurar el futuro de la industria petrolera y darle certidumbre, "no hay que temer a la evolución", expresó el funcionario.
Morales Gil expuso que México tiene petróleo, pero tenerlo en el subsuelo no beneficia a nadie porque no se puede transformar en programas educativos, ni en hospitales, ni en caminos rurales; para convertirlo en desarrollo hay que extraerlo.
Ante el deterioro que registran las reservas petroleras en los últimos 30 años, dijo que incursionar en aguas profundas no es un tema que deba ser sometido a elección, es una obligación, es una cuestión de responsabilidad con las nuevas generaciones, aseveró.
Si se considera que el área prospectiva de aguas profundas es de aproximadamente 575 mil kilómetros cuadrados, la cual está asociada a 9.6 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente a recursos prospectivos, las oportunidades de convertir recursos prospectivos a reservas de hidrocarburos son inmejorables, afirmó.
Una estimación sobre el tamaño promedio de campos por descubrir es de alrededor de 100 millones de barriles, esto implica que para descubrir la totalidad del recurso se requerirían 300 pozos descubridores y un total de mil 500 pozos exploratorios, refirió.
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